sumario
Prosa de Estado y estados de la prosa
Marcelo Cohen
Durante el último año, con la complacencia insana de la prensa cultural, diversos narradores argentinos se lanzaron crudos ataques mutuos. El centro de la polémica, no muy claro, habría sido la colaboración de ciertas estéticas con la corrupción de la literatura y la supuesta vocación puramente literaria y libertaria de otras. Proponemos dejar de lado este enfoque fastidioso e iniciar, al viejo modo, exámenes estilísticos más pormenorizados.
Houellebecq. La prisión del nihilismo
Martín Schifino
De Beckett a Bernhard, de Céline a Onetti, no faltan en la literatura del siglo XX ejemplos de exploraciones del fracaso que ahondan en el hundimiento de una cultura y su moral. El francés Michel Houellebecq, con su radiografía descarnada del presente, su aniquilación feroz de las utopías sesentistas y su especulación sombría del futuro, es de esa estirpe de desencantados. La deconstrucción retórica de sus novelas de tesis, con todo, señala los límites de un pesimismo militante que aprisiona la imaginación literaria.
Una anomalía
Damián Tabarovsky
La literatura puede roer cualquier discurso, incluso aquellos que parecen estar más ajenos, como la epistemología. Una lectura de ese tipo encuentra en textos como los de Kuhn, Feyerabend o Canguilhem una oportunidad para ejercer la crítica a la noción de paradigma como marco organizador de una época. Ocurre que en los pliegues del paradigma habitan el desorden, el caos y la negatividad. La literatura no sería más que la sintaxis puesta al servicio de la liberación de esas potencias.
Por un realismo idiota
Graciela Speranza
Aunque la tradición moderna nos ha legado una desconfianza tenaz en las formas clásicas de la representación realista, la literatura se obstina en acercar el lenguaje al mundo. Para alumbrar la experiencia del presente, recupera los atajos del pasado, los refacciona o los destruye. Nuestra literatura, en ese flujo, vuelve a alentar la ilusión de la mímesis, no siempre anoticiada de la dificultad de la empresa. Un repaso de la narrativa reciente deja ver qué hay de nuevo en los nuevos realismos, y aventurar una genealogía posible para la percepción lúcida de una realidad singular, insignificante y fortuita que anima algunas ficciones.
milpalabras
Matilde Sánchez
Lamborghini se excede (y retrocede)
Diego Peller
La escritura de Osvaldo Lamborghini, hecha de un persistente asedio al lenguaje y sus mecanismos de representación, ha suscitado reacciones no menos violentas; desde la adhesión incondicional hasta el absoluto rechazo. La reciente reedición –por primera vez en la Argentina– de Tadeys, una de sus últimas obras, es doblemente significativa: pone finalmente a disposición de los lectores locales la obra completa del escritor, a la vez que evidencia aspectos relegados de su producción.
Delinquir. Los actos de Luciana Lamothe
Leopoldo Estol e Inés Katzenstein
"Tarnation". Sobredosis autobiográfica
Sergio Wolf
Con un presupuesto final de 218,32 dólares, Jonathan Caoutte (31 años, ex actor de reparto, Judas gay en Jesus Christ Superstar, hijo de una madre arrasada por el electroshock de la psiquiatría de los 50 en Texas) editó en su computadora casera un alucinado mosaico de 160 horas de películas amateurs, diarios íntimos en HI-8, Súper 8, Beta, VHS, DV, extractos de cine y TV, fotos. Tarnation, el fenomenal collage resultante, escapa a cualquier formato conocido de la autobiografía y, como sugiere este artículo, del cine. Apadrinada por Gus Van Sant y afiliada por la crítica al experimentalismo de Stan Bakhage o Jonas Mekas, se presentó en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes de 2004. “Cinema verité hecho con home-movies”, suerte de Frankenstein de lo que Caoutte ha visto y vivido, la película es fruto de un oscuro exorcismo autofágico. “Tenía tanto para decir”, confiesa Caouette, “que la única forma de hacerlo era comprimiendo todo en textos, imágenes y música. No hice una película sino que la monté. Tarnation me reveló todo lo que quería ser”.
Ciudades, mente (destrucción)
Alberto Silva
En los archivos antiguos del hombre, ciudad y persona se entrelazan hasta parecer coextensivas. El hinduismo homologa el espíritu (atman) al monte Meru, al lingam, al mandala. El chino Hui-neng, patriarca ch’an, concibe el cuerpo como una ciudad cuyo rey es sing (mente, naturaleza verdadera). La Biblia no se privó de asimilar esta fructuosa analogía: ambos Testamentos y el Apocalipsis describen a las ciudades como personas. Retomar esta pista a la luz de la vida presente nos permite enfrentar una realidad que nos espanta: la destrucción.
Preparen los pañuelos
Alan Pauls
Sordos ruidos
Francisco Ali-Brouchoud
El otro huracán
Mike Davis
M. John Harrison. Un mapa y una conversación
Matías Serra Bradford
Dos libros de M. John Harrison traducidos al castellano –la estremecedora novela El curso del corazón y los cuentos de Preparativos de viaje– han creado una convicción entre su creciente número de cultores locales: su prosa afecta como muy pocas en forma de desasosiego y cambio de la percepción sobre nuestra época. El fenómeno repite lo que hace tiempo sucede en Gran Bretaña, donde la rara síntesis entre fantástico, realismo y diagnosis anticipada que distingue a Harrison lo ha hecho heredero privilegiado de la larga línea de narradores visionarios ingleses.
El coleccionista
Mabe Bethônico
Espacio-chatarra
Rem Koolhaas
