LITERATURA ARGENTINA

Ya desde su título, el último libro de Benito del Pliego anuncia una voz poética que se ocupará de registrar. Que jugará a una neutralidad por supuesto insostenible, pero no por eso menos seria, y que se asume como un instrumento en el que hay que ejercitarse. Y al tratarse de una voz, esos ejercicios se centran en sonidos (“Agarrarse al alero y no soltar […]. Asumir el precipicio, denunciar que la negociación nos niega”). Pero ya irrumpe la apelación al lector (“¿Qué buscas, lectora / lector […])”, que se creía simple espectador de esos juegos sonoros y se ve sumergido en ellos. Y a continuación otro volantazo que difumina cualquier deferencia que la segunda persona pudiera connotar, en un delirio franciscano que lo abarca todo, hablándole a un “hermano pollo” que es también “[…] hermano sombra, hermano adiós, hermano nunca; José Luis, Lincoln, Genoveva”.

En el segundo capítulo, la reflexión metapoética, metalingüística, metadiscursiva continúa, ahora recargada: “Vuelve pensando en el poema sin pueblo […]. Poema sin nación, no sin habla […]. ¿Poema sin nación? No nación de aniquilación; de hecho, nación y allí la ilusión (la lesión), y hablar de otra noción, de la conciencia de frase”. Y constata la imposibilidad de hacer otra cosa que la que se hace: “Donde estoy, sinsentido, todo este esfuerzo por definir qué digo, qué debo decir cuando me acercan, cuando me aclaman, cuando me. […] nuestro destino, nuestra indecisión, nuestro sinsentido, nuestra opinión. Y después no hay fusión, hay fosa y confusión”, en un discurso que parece referirse a una escritura que lo es todo. Y sigue hablando/escribiendo esa voz, y se define como voz, construyendo un universo en el que las genealogías no pueden sino componerse de otras voces o escrituras: “lo ha dicho Milán & Perlongher, lo ha dicho Mer-lino […]: mamá, te quiero, más no te quiero volver a leer”.

Y llegamos apenas a la mitad de Dietario, pero al final del espacio disponible para esta reseña. Y entre la injusticia de comentar sólo esa mitad y la injusticia de no poder transmitir por exceso de resumen el profundo cuidado que exudan la construcción y la escritura del libro, este crítico elige la primera.

 

Benito del Pliego, Dietario, Amargord, 2015, 154 págs.

12 Mar, 2015
  • 0

    Un imperio por otro

    María Gainza

    Carlos Surghi
    7 Oct

    Cuando en 2014 María Gainza publicó El nervio óptico, pocos lectores sabían que el revés de esa ¿novela? era una serie de ¿poemas? celosamente...

  • 0

    La caracola

    Graciela Batticuore

    Diego Peller
    30 Sep

    En las páginas iniciales de La caracola, la segunda novela de Graciela Batticuore, publicada dos años después de Marea (Caterva, 2019), Nina, la narradora, evoca una escena...

  • 0

    El viaje

    Elena Anníbali

    Leandro Llull
    30 Sep

    Con El viaje, la obra de la poeta Elena Anníbali amplía su espectro. El campo de referencia urbano desplaza a la escena rural, y si lo...

  • Send this to friend