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El sexo en el espacio —ya sea metidos en un saco de dormir o pegados con cintas de velcro para que la ingravidez no los separe— es mucho más que un desafío a la tercera ley de Newton. En una travesía de nueve meses a Marte, los astronautas no podrían eludir el monitoreo constante de la Tierra y el aumento de sus pulsaciones delataría el orgasmo en tiempo real, para el incómodo escrutinio de los técnicos. Sucumbir a la gravedad de la carne no infringiría reglamento alguno, siempre que el intercambio de fluidos no acabe en los sistemas de ventilación o en el ojo de un tercero. Bastaría una mínima rotura del látex —el único escudo que la ingeniería aeroespacial no provee— para sabotear los cálculos de la misión, convirtiendo la bitácora del viaje en el calendario de gestación del primer ciudadano extraplanetario. ¿Pero es posible un parto en gravedad cero? Y lo que es más intrigante: ¿cómo sacaría la madre al bebé de la nave en un mundo tan irrespirable? ¿En un moisés presurizado con el logo de la NASA, con escarpines de teflón ignífugo y multicapa? ¿O vestido con el primer traje espacial para recién nacidos desarrollado por SpaceX?
Aun si las naves que promete Elon Musk ofrecieran cabinas individuales con aislamiento acústico para poder soltar jadeos sin ruborizarse, lo cierto es que ni con la ayuda de una cigüeña llamada Laika, ni apelando a la fecundación cósmica de 2001: odisea del espacio ocurrirá la expansión demográfica por la que tanto aboga aquí en la Tierra. Ni en Marte, ni en la Luna, ni que hablar en la vacuidad radiológicamente abortiva del espacio, la vida parece dispuesta a florecer bajo demanda. Si bien hoy la concepción está estric ...
La muestra de Carlos Cima en Constitución galería permite al espectador confirmar una idea previa: la de estar ante uno de los mejores pintores de su generación. La sensación se impone como si la obra no tuviera otro tema que su propia calidad. ...
Tras el barroquismo casi autoparódico de Parthenope (2024), Paolo Sorrentino regresa al territorio en donde su cine alcanza su verdadera estatura: el laberinto del poder y la anatomía del desencanto. En La grazia, el director napolitano se reencue...
¿Qué genealogía invoca Pillion cuando convierte el asiento trasero de una motocicleta en figura del aprendizaje amoroso? La ópera prima de Harry Lighton se monta sobre un espeso archivo visual donde el cuero, la máquina y la disciplina han arti...
En Mi hermano James Joyce, Stanislaus Joyce evoca su recuerdo más temprano de la vida familiar junto con su hermano: una función teatral hogareña para deleite de sus padres basada en la historia de Adán y Eva en la que él personificaba a Adán,...
El amor que Charles Swann profesaba por Odette de Crézy, o el de Julien Sorel por Madame de Rênal —o más aún por Mathilde de la Mole—, es decir, el entrevero nunca equilátero del deseo con el cálculo y la vanidad, tiene un antecedente en l...
“Hay un ciervo en tu memoria / y es su sombra la que seduce o asusta”, dice Valeria Cervero, y más que titular un libro, lo que hace es sumergirnos en una visión. La imagen que recorre los fondos de la conciencia como un bosque, que murmura en...
Desde las primeras series de los ochenta, sin salir del plano de la pintura y los límites estrechos del cuadro, la obra de Guillermo Kuitca abrió un diálogo sostenido con la palabra. Manuscrita, figurada con un neón, arrancada del bazar irrevere...
Como trama y como producto, El drama se organiza en torno del secreto: por un lado, la protagonista guarda un secreto, que una vez revelado desencadena “el drama”; por otro, la campaña de promoción de la película nos invita a no revelarlo, ...
En Por qué leer los clásicos, Ítalo Calvino propone algunas definiciones para esos textos que leemos de un modo distinto y que guardan una especie de resonancia lejana y a la vez imperecedera. “Clásico es un libro que nunca termina de decir l...
Escrito con la lengua de una melancolía infinita, es decir, imposible de restañar, el poemario de Alessio Brandolini recorre zonas de indefinición, que, si en una primera lectura parecen relacionadas con la muerte, se abren a otra dimensión, has...
En otro tiempo, en un taller, María Moreno asociaba la escritura de crónicas con la disposición de estar frente a una feria: atención, espacio para la sorpresa, ensueño, alerta. Es posible que hoy, impulsada por la Fundación Nuevo Periodismo, ...
En las novelas de Valeria Luiselli hay siempre un espejo autoficcional, un desplazamiento, saltos temporales y alguna presencia espectral. No es la excepción Principio, medio, fin, en cierta forma una extensión y duplicación de Desierto sonoro...
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