Caetano Veloso

Demian Paredes

2 Dic, 2021

Pasaron nueve años desde el último disco de estudio de Caetano Veloso (Abraçaço, 2012), aunque el bahiano no dejó de tocar y dar shows, como Dois amigos, um século de música, con Gilberto Gil —que incluyó el estreno de un tema compuesto conjuntamente, “As camélias do quilombo do Leblon”—; el cuarteto familiar con sus hijos Moreno, Zeca y Tom: Ofertório; y Caetano Veloso & Ivan Sacerdote; además de una buena cantidad de colaboraciones: con Emicida, Anitta y Cézar Mendes, entre otras.

Meu coco —expresión popular para cabeza, como sería en Argentina “mate”, “balero”, “bocha”, e incluso también “coco”— contiene doce nuevas composiciones realizadas los últimos años.

“Anjos tronchos” comienza con un marcado bajo, al que se suman guitarra y teclados; cuenta con un intermezzo cadencioso, mientras se mencionan los “payasos líderes” que “brotaron macabros”; en medio de “imperios milenarios”, la “Primavera Árabe, y luego el horror”. ¿Quiénes son los “ángeles tuertos del Valle del Silicio / de esos que viven en lo oscuro a plena luz”? Un “ahora”, un presente propio, vivido “como un denso algoritmo”. “Autocalanto”, eminentemente vocal, podría, por su delicadeza, ser una canción pra ninar (de hecho se inspira en las vocalizaciones que lanzaba uno de sus nietos siendo bebé): “Ya es nota de Tom / y tiene color de jazmín // Yo nunca había visto nada así”. Por su parte, con sus guitarras y violines, “Ciclâmen do Líbano” conecta la naturaleza y el espíritu: humanismo, y deseos de armonía. “Cobre” es otra canción con la guitarra y el canto en falsete; a lo que se suma ...

Puertas adentro de su casa, durante dos largos años, Catalina Oz emprendió un viaje inmóvil para dar forma a una serie de obras hechas en cerámica esmaltada que componen pequeñas escenografías idílicas. Se trata de un imaginario de entornos p...

En las últimas décadas (y seguramente es así todavía), debe haber sido una escena frecuente en los salones de conferencias de los productores de cine y televisión: “Estimados, necesitamos ideas nuevas... ¡a consultar la biblioteca Dick!”. ...

Un viejo en cueros trabajando la madera y el living de un departamento convertido en astillero. En la cocina, mientras tanto, el hijo recién llegado y la madre se funden en un abrazo de consuelo y pesadumbre. Sí: El agua cruda arranca con una secu...

Desmontar una casa reúne parte de la labor poética de Cecilia Moscovich, incluyendo los libros La manguera (2009), Barranca (2012) y su reciente homónimo. Inscriptos dentro de la poesía litoraleña actual, por espacio, por estética y por genera...

¿Cómo se fabrica un best seller político? es la pregunta-título del primer libro del sociólogo Ezequiel Saferstein, quien, solo o en colaboración, ha venido trabajando desde la academia el tema de la industria editorial argentina y su vínculo...

La sed en nuestro imaginario suele aparecerse como la necesidad suprema, como el último soporte al que nuestro organismo recurre con urgencia para subsistir. El náufrago siente la impotencia de verse rodeado de agua y no poder beberla, porque su s...

Lleva un tiempo entrar a esta novela, que dedica su larga primera parte a describir con lujo de detalles una obsesión muy particular del protagonista: visitar viviendas en alquiler para acercarse a vidas ajenas. Pero una vez envueltos en el ritmo d...

Buena parte del cine de terror contemporáneo es un parque temático de trampas y emboscadas para el estado de ánimo de un espectador videoadicto. Cuando no está lleno de tendencias arty (el extraño revival que las formas del giallo están padeci...

Para Betina González no se trata en este libro, resultado de años de dar talleres de escritura, de volver a discutir lo enseñable o no del oficio literario, sino de hacer un regalo: transmitir una experiencia. Esa experiencia, de una escritora co...

En Cuaderno de faros, Jazmina Barrera (Ciudad de México, 1988) examina de un modo inteligente, poético y no desprovisto de humor, la atracción natural del ser humano hacia los faros y la materia que los envuelve: el mar, la oscuridad, las torment...

¿Cómo es la mano que engarza una perla berrueca y decide que es digna? La pregunta no es cómo hacer de lo berrueco un objeto feliz, en términos de Sara Ahmed, sino cómo dislocar esa felicidad para que lo berrueco pueda construir su propio esp...

Heredera de una tradición y en permanente puja con ella, la obra de Enrique Lihn encarna el intento radical de despojar de certezas todo enunciado, de horadar toda enunciación. Como dijo Roberto Bolaño (ese poeta al que se le daban mejor los rela...

Send this to friend