James Blake

Pablo Schanton

21 Feb, 2019

Por suerte, la flamante edición del cuarto álbum del londinense James Blake, Assume Form, nos sirve de excusa para volver a recordar “If The Car Beside You Moves Ahead”, su canción inolvidable de hace un año. Desde “Always Crashing in the Same Car” (1977) de Bowie que nadie representaba tan vívidamente un trauma a través de una metáfora automotriz. El tema dramatiza el aislamiento y la inercia que sufre quien ha caído en la morosidad y el delay de una melancolía “medicada” (Blake canta sobre “chemical days”, mientras sus declaraciones sobre “pensamientos de suicidio” a la prensa no hicieron más que legitimar el clima saturnino de la canción). La inmersión acusmática que propone resulta siniestra: cualquier fuente sonora o cualquier instrumento (¿quién canta?) se tornan irreconocibles en ese estado de animación suspendida. Sorprende a cada escucha el tratamiento desnaturalizante de la voz: por comparación, semejante metástasis fónica reduce el Autotune a pura cosmética de época. Para seguir la letra hay que recurrir a Genius.com, porque lo que se oye es un ensamblaje de hipos, suspiria, asma, tartamudeo, ahogo (digamos, toda esa psicopatología vocal que excede a la correcta comunicación e incluso al canto), entre los cuales las palabras son entonadas en pitches posthumanos, nada cantabiles. El año pasado, en sintonía, gracias a productores a veces ext ...

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