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iGracias! iGenial! iOk!

Daniel Joglar

ARTE

Hace una década, para esta fecha, en un lugar que supo ser la primera escuela de mujeres de Latinoamérica y que devino con el tiempo en una galería comercial abandonada, Nicolás Barraza montaba su estudio de diseño, Marina Alessio una librería especializada, y juntos fundaban Mite, probablemente uno de los proyectos más generosos y participativos que dio la escena porteña en toda su historia. El Patio del Liceo abría así las puertas al arte contemporáneo, acontecimiento que ve cumplir ahora los diez años, y la estructura zen de la galería, que asombrosamente logró purificar el espacio muestra a muestra, permitía experimentar con absoluta autonomía a una generación entera de artistas y curadores. Por esas cosas del karma, iGracias! iGenial! iOk!, la exposición que actualmente despliega allí Daniel Joglar, encarna y resume como pocas su espíritu, cierta actitud heideggeriana ante el mundo que nos toca al forjar en simultáneo un temple del ánimo frente a la técnica (para que no nos domine, confunda, doblegue), una sincera serenidad para con las cosas y apertura para con el misterio que proponen.

En relación con una época viciada en que se colman salas con cruces, coronas de espinas, crucifijos y laureles, Joglar vuelve liviano lo imposible: hablar de un Dios sin nombrarlo. Digamos, si en un lado hay institución, en el otro hay fe. Con la vida de Jesús puede escribirse un perfecto relato budista; eso es lo que parecería trazar como máxima, sin buscarlo, toda la producción del artista. Amarrar ambas puntas existenciales hasta dar una lengua koiné con la cual preguntarse: ¿y sin Dios qué queda?; para responderse a su vez: nos queda la humildad, quizás, como una forma de lo humano, como una forma de lo posible. La humildad entendida del modo en que Unamuno la concibe, en ese “transigir con la mentira”, que en su obra sería la revelación o explicitación de cualquier tipo de magia. Aunque reposen en mesas o cuelguen de tanzas, en Joglar las cosas penden. No lo hacen por su acepción más obvia y directa, por estar colgadas o suspendidas, sino por la más honda y mística de las definiciones, en su estar a la espera de solución. Los objetos que dispone aguardan como aguarda el Cristo sobre la piedra fría (1496), de Juan de Flandes; primera vez que se lo pinta desnudo, sentado, a la espera del suplicio, y por tal sumamente humanizado, mucho más que en el martirio en la cruz (hay incluso un paralelo enorme entre este cuadro y la gigantografía que el artista elige para coronar la sala). Escondidas entre la superficie zen, en su tranquilidad doméstica de claridad beatífica, las mesas, las resmas, los útiles, son en Joglar cadenas de significantes vacíos profundamente cristianos en sus modos. No existe una metáfora más cristalina para esta espera que la del pescador de hombres, y lleva a recordar la obra que el artista presentara en la Bienal de Pontevedra en 2006, una red de pescador trenzada con rosarios que brillan en la oscuridad. De hecho, en tiempos de anzuelos y clickbaits, las tanzas ocupan en sus piezas un plano dominante: son tanzas transparentes pero siempre visibles, que sirven tanto para la pesca como para colgar obras, porque en definitiva soportan una misma transmutación: la del sentimiento en carnada en pos de una humanidad posible. Los hilos se ven porque ahí habita y reposa su facultad transformadora. ¿Cuántos artistas llegan con tanta fortaleza y credibilidad al corazón de una búsqueda, al hipocentro de un lenguaje propio?

Si bien muchísimos contemporáneos locales (incluyendo al primer Leopoldo Estol) son deudores directos de las ideas formales de Joglar, pocos supieron canalizar una enseñanza. Sin ostentación, sus obras son una constante declaración de principios. Sus resmas en blanco esperan algo pero jamás ser utilizadas. iGracias! iGenial! iOk! consta de modos expeditivos que buscan concluir cualquier condensación posible que provenga de la palabra. Formas sincréticas que rehúsan continuar con el discurso más allá de un título y que parecen recordarnos, sin el ruido anexo de los pensamientos, que lo esencial está en aquello que no decimos. O mejor, en aquello que silenciosamente hacemos.

 

Daniel Joglar, iGracias! iGenial! iOk!, Mite galería, Buenos Aires, 6 de julio – 4 de agosto de 2018.

26 Jul, 2018
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