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TEORÍA Y ENSAYO

La idea de utopía probablemente se cuente entre las más disputadas, tergiversadas y bastardeadas de la historia. Con este libro, José Esteban Muñoz añade un nuevo capítulo a esta contienda, reimaginando o torciendo el concepto una vez más para afirmar su valor y su lugar en el campo de la crítica queer. La utopía, aquí, no es un ejercicio vano del pensamiento, la imaginación ociosa de un lugar que no existe ni puede existir. Para Muñoz la utopía no existe, por supuesto… pero sus huellas están por todas partes.

Utopía queer está escrito con dos enemigos en mente: el pragmatismo (de cierto activismo gay) y la romantización de la negatividad (de ciertas teorías queer). Son dos amenazas casi opuestas y, para rehuir de ambas, Muñoz debe moverse con cuidado: contra la romantización de lo negativo, reivindica las ideas de utopía, esperanza, futuro; pero, contra el pragmatismo, defiende una utopía que no es reacia ni ajena a los fracasos, ni históricos ni personales, ni al arte de perder en general. En contra del pragmatismo, Muñoz afirma que la utopía misma es crítica; es decir, que tiene que ver, en última instancia, con un trabajo de lo negativo (mostrar lo que ¿aún? no es). Pero en vez de rechazar el futuro, esta negatividad tiende hacia él, lo performa, lo abre.

Si ese ejercicio de lo negativo toma el camino de lo queer, es porque lo queer también tiene que ver con la negatividad: como sostiene Muñoz no bien comienza el libro, lo queer todavía no es. Muñoz no usa la palabra “queer” en el sentido de las políticas identitarias; lo queer, para él, es algo del orden de la potencialidad. Los materiales que explora aquí son queer, entonces, no tanto en un sentido históricamente establecido (son producciones estéticas y culturales disidentes, en distintos medios y formatos, provenientes de la Nueva York de los años cincuenta y sesenta), sino sobre todo en un sentido más fuerte: son queer porque encierran destellos y rastros de futuridad. Estas producciones, estos hechos y gestos del pasado contienen pistas acerca de cómo el mundo podría ser distinto. La utopía se convierte en una “metodología” para el pensamiento, para el activismo: ir al pasado persiguiendo las huellas del futuro; ir hacia atrás, pero para abrir el paso.

La nueva torsión que Muñoz le imprime al concepto de utopía es una torsión temporal, una torsión en el tiempo, que se desprende de su insistencia en la negatividad de la utopía: no aquí ni ahora, sino lejos, lejos tanto en el espacio como en el tiempo, lejos tanto para afuera como para adentro, para adelante como para atrás. La utopía ―un lugar que no tiene lugar― siempre fue una idea algo contradictoria, y la utopía de Muñoz refuerza esa contradicción, la radicaliza. Porque la utopía queer no tiene, en fin, nada que ver con algún ideal aséptico y candoroso: performar la utopía se parece más, dice Muñoz, a irse “de yire” por un baldío oscuro y abrirse a la posibilidad de encuentros y futuros extraños, que pueden ser peligrosos o poderosos, o ambos.

 

José Esteban Muñoz, Utopía queer. El entonces y allí de la futuridad antinormativa, traducción de Patricio Orellana, prólogo de Mariano López Seoane, Caja Negra, 2020, 352 págs.

28 May, 2020
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