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La serpiente sin ojos

William Ospina

LITERATURA IBEROAMERICANA

El colombiano William Ospina (Tolima, 1954) ha logrado una extraordinaria obra literaria con una trilogía sobre los primeros viajes de los europeos al Amazonas en el siglo XVI. Ursúa (2005), el primer tomo, versa sobre los años tempranos del conquistador Pedro de Ursúa; El país de la canela (2008, Premio Rómulo Gallegos 2009) cuenta la expedición de Francisco de Orellana, descubridor del Amazonas para los europeos, y finalmente La serpiente sin ojos relata la expedición de Ursúa, quien repite la empresa de Orellana veinte años después.

“Con los años –escribe Ospina– he aprendido que Ursúa es un libro de guerra y El país de la canela un libro de viajes. Pero a medida que avanzaba en La serpiente sin ojos fui comprendiendo que esta era, ante todo, una historia de amor”. Así pues, la aparición de Inés de Atienza, el amor, de quien se decía que había sido nieta de Atahualpa, suma un condimento que complica la expedición de nuestro conquistador, hasta tal punto que se plantea abandonar la empresa. La única salida para seguir –porque había que seguir, dados los compromisos económicos y políticos inamovibles– es llevar a la mujer consigo en la remontada del Amazonas. Pero la guerra y el amor son dos batallas demasiado pesadas para atenderse a la vez, y los éxitos, casi imposibles. El viaje es un tormento y la crueldad para propios –la tripulación y sus contemporáneos conquistadores– y ajenos –los aborígenes–, la moneda de cambio diaria.

La pluma de Ospina se convierte, en la selva, selva, y en el río, río –esa serpiente sin ojos de la que hablan los nativos–. El castellano, manejado por un auxiliar de los conquistadores que nos cuenta en primera persona la aventura, es un complejo entramado de barroquismos y certera poesía de profunda afiliación con el amor por la naturaleza, por la metáfora cargada de estrellas y pájaros. La destreza de la prosa, colorida, hecha de adjetivos y de imágenes constantes, es un arte que se disfruta no únicamente para que la narración avance, sino más bien para que siga girando sin control, copiando el viaje errático e intenso de los héroes.

Finalmente, la historiografía que sabe hacer esta literatura, como no puede ser de otro modo, no desconoce los grandes conflictos humanos que trajo aparejados aquel tiempo: la obsesión por la riqueza y el poder, la ignorancia, la violencia y la crueldad, el orgullo, la guerra y sus vanidades.

 

William Ospina, La serpiente sin ojos, Mondadori, 2013, 318 págs.

18 Jul, 2013
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