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Según venga el juego

Joan Didion

OTRAS LITERATURAS

“Quizás tuviera todos los ases para ganar, pero ¿a qué jugaba?”, se pregunta Maria Wyeth, la protagonista de Según venga el juego, la novela de Joan Didion (Sacramento, 1934) erigida con un soberbio pesimismo, existencialista y cínico, sobre la idea de que la vida humana es un juego sin sentido. A cuarenta años de su publicación, es un clásico de las letras norteamericanas; según Time, una de las mejores novelas en lengua inglesa editadas entre 1923 y 2005.

Se trata de la segunda novela de Didion (ensayista, novelista, autora de teatro, guionista). Publicada en 1970, narra la desconexión, la pérdida y la confusión de una actriz en un mundo que la considera un objeto sexual. Después de hospitalizar a su hija nacida con discapacidad mental, Maria se separa de su marido, quien, al enterarse de que el hijo que espera es de otro hombre, insiste en que aborte. La identidad de Maria comienza a desdibujarse porque extravió la razón de sus decisiones, que percibimos en su “correr” maníacamente por las autopistas, sin destino alguno. La culpa por el aborto de ese segundo embarazo la abruma y es el principio del desenlace: deberá reconstruir su identidad y hallar un motivo para vivir.

El escenario es Hollywood, ícono de los aspectos negativos de la sociedad norteamericana posindustrial, dedicada al entretenimiento, al ocio y a satisfacer las necesidades generadas por el bienestar económico. Las dos caras de ese funcionamiento son Las Vegas, epicentro del juego, y el desierto de Mojave, símbolo del alma humana estéril. Maria, anestesiada por el dolor de varias pérdidas, forcejea en un mundo machista y va cayendo en la enajenación mental, como el héroe clásico que desciende al infierno y luego ya no es el mismo. Entonces, cuando la existencia se le revela vacía y sin rumbo, elige vivir sólo para su hija enferma.

La novela fue publicada en Buenos Aires, en 1971, por Emecé, con traducción de Nora Bigongiari. Ahora Penguin Random House la recupera, con una adecuada traducción al español ibérico de Cruz Rodríguez Juiz. Está narrada en capítulos breves —algunos de un solo párrafo—, con un lenguaje sobrio, preciso y acre, perfectamente calibrado y sucinto, que se apoya en palabras relacionadas con el juego y las tuberías (el símbolo del aborto no deseado de la protagonista). El lector debe llenar los vacíos, ya que lo importante no reside en los acontecimientos sino en el sentido que los excede y que se esboza por fuera de la página. Acaso algunos no toleren la perturbadora agudeza, la mordacidad y la emoción reprimida de la voz narradora, y encuentren a Maria poco querible. Es una novela para estómagos fuertes. A esa incomodidad se le suma la sensación del peligro inminente: al comienzo nos enteramos de que María ha matado a un amigo, pero no sabemos si es cierto, cuál habría sido la razón y cuándo sucedió.

El relato se abre con una pregunta sobre la maldad: “¿Qué hace malvado a Iago?”. La novela moderna no acostumbra a tratar el mal en sí mismo, como un absoluto inmodificable; suele justificarlo con sus reglas: todos tenemos nuestras razones para lo que hacemos y, así, el mal se precariza en las acciones humanas. La protagonista lo sabe y entiende que es preferible no preguntar porque, en el juego de la vida, a algunos les toca ganar y a otros perder. Tan simple como eso. En consecuencia, en vez de involucrarse, mejor consagrarse a hallar el sentido de la vida en su propio sinsentido.

 

Joan Didion, Según venga el juego, traducción de Cruz Rodríguez Juiz, Random House, 2017, 192 págs.

11 May, 2017
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