First Cow
Durante varios meses de aislamiento fueron los objetos cotidianos los receptores y transmisores de afecto y cuidado. Con esto no me refiero sólo a las pantallas que acariciamos con los dedos y que nos devolvieron cierta calidez lumínica en la cara, sino especialmente a todo el resto. Las zapatillas que aprendieron a dormir a la intemperie, las bolsas reutilizables que actuaron como mascotas de paseo, las copas y vasos que acompañaron nuestros bailes de coreografías sentadas, los pisos que soportaron la fricción constante y los sillones que nos abrazaron, a pesar de estar hartos de nuestros consumos aritméticos de capítulos y temporadas.
Lola Orge Benech pasó los primeros meses de cuarentena en el campo santafesino, rodeada de plantas y árboles. Ocupó palitos, flores y espinas para encarnar “seres” que hacían lo mismo que nosotros hacíamos: dormir, mirarse al espejo, bailar en el aire y recostarse donde podían. A estas obras-seres Lola las bañó en resina, las peinó y las trajo a la ciudad. Junto con Santiago Villanueva nos las presentaron públicamente en Para vos… Norma mía, donde fueron hospedadas por Fernanda Laguna.
A veces pienso que la relación destructiva que tenemos con el mundo es debido a cierta estructura jerárquica que nos hace suponer más sagrados que todo lo demás. Que así como hay personas más sagradas que otras, hay seres vivos más sagrados que otros y que esa vida es más sagrada por distinguirse de lo no vivo. Pero qué pasaría si desordenáramos esa jerarquía. Si obviamente honráramos la vida y, a su vez, a cada objeto que nos rodea. Si los cuidáramos para que duren, si los regaláramos para que no se acumulen, o si al desgastarse, los deformáramos para que se conviertan en otras cosas. ¿Qué cambio implicaría venerarlos cada vez que los usamos o los dejamos de usar, por la genética material e histórica que condensa cada uno de ellos para existir? Lola hizo un poco de justicia, devolviéndoles la compañía que le dieron a ella.
Lola Orge Benech, Lola Orge Benech en Para vos… Norma mía, Buenos Aires, 3 de octubre – 3 de noviembre de 2020.
“A vivir, por definición, no se aprende”, señala Jacques Derrida en el exordio de Espectros de Marx. No al menos por uno mismo, sino solo en el intercambio...
La muestra de Carlos Cima en Constitución galería permite al espectador confirmar una idea previa: la de estar ante uno de los mejores pintores de su generación....
Montar una escena es una de las prácticas predilectas de criminales y artistas. En el primer caso, con la voluntad de perpetrar el crimen perfecto, en el...
Send this to friend