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Escritos fundamentales

Manny Farber

TEORÍA Y ENSAYO

Es un tópico admirar incondicionalmente a Manny Farber, y su leyenda viene impresa en la contratapa de Escritos fundamentales: padre de la crítica cinematográfica anglosajona; reconocido pintor que aplicó al cine un inusual criterio plástico y compositivo; escritor iconoclasta desconfiado de los productos perfectos y profundos; pionero en valorizar a los creadores menores; antecedente poco reconocido de los jóvenes cahieristas; dueño de una prosa original que fascinó a una larga y renombrada lista de compatriotas: Susan Sontag, David Bordwell, James Hoberman, Jonas Mekas… El hecho de que Farber haya permanecido tan escasamente editado en español no impidió que también en la Argentina floreciera una casta de críticos y cinéfilos farberianos, entre los privilegiados poseedores del único libro que publicó en vida, Negative Space (1971), o de la breve e inhallable recopilación que hiciera la editorial Anagrama unos años después, Arte termita contra arte elefante blanco, y otros escritos sobre cine (1974). La lectura de su obra fue privativa, fragmentaria y descontextualizada (porque todavía hoy es poco el material disponible sobre la crítica que lo precedió o que le fue contemporánea), pero la figura de Farber no dejó de crecer hasta rodearse de una lejanía mitológica.

La versión local de su leyenda se funda en dos evidencias: la primera es la fascinante calidad de su escritura y explica por qué es tan fácil admirar a Farber con sólo haber leído algunas de sus críticas (si uno logra sobreponerse al enorme caudal de referencias a la cultura norteamericana y consigue avanzar a través de una intimidante cantidad de actuaciones, escenas y películas todavía no vistas o ya no recordadas); la segunda es la tremenda capacidad de Farber para mantenerse pegado a la pantalla, para captar y describir en detalle lo que en verdad importa de cada película (la famosa close reading farberiana puede detenerse largamente en el levantamiento de una cabeza o en la presencia de un cuerpo en el espacio). A partir de esa cercanía casi obsesiva, de su prosa tan coloquial y personal pero extremadamente precisa, la cinefilia local pudo leer a Farber como si se tratara de un diletante buscador de tesoros y atribuirle la autoría de una historia del cine a contrapelo, que exponía una lección fundamental (Quintín la llamó “la lección de Manny Farber” y los jóvenes críticos de La Vida Útil la adoptaron como programa): “lo verdaderamente importante” no son las tramas, los temas ni los sentidos explícitos y profundos, “los tesoros del cine están metidos de contrabando en las películas” y el crítico debe “poner de relieve el cine en sí, revelando esos detalles de una vivacidad desatada”.

Si los Escritos de Farber que publicó (y ya reimprimió) la editorial Monte Hermoso son fundamentales, es porque permiten revisar este consenso. A los diez artículos recopilados por Anagrama se agregan ahora otros cincuenta, seleccionados y traducidos del libro Farber on Film, que editara Robert Polito en 2009. Leída desde esta renovada perspectiva, la obra de Farber se revela mucho más distanciada y panorámica, y la relación que mantenía con las películas se evidencia como un tentadora alternativa al modelo que exitosamente exportó Cahiers du Cinéma, fundado en una idea enfebrecida de la cinefilia e identificado por Louis Skorecki (y también por Luc Moullet, en Los asedios del Alcázar) con esos amantes que ocupaban las primeras filas de la sala para sentir que entraban en las películas, aun a riesgo de ahogarse en ellas, olvidar el marco de la pantalla y terminar no viendo nada. Es cierto que Farber fijaba la mirada (y la escritura) demasiado cerca, pero nunca era por fascinación o arrebato, como en Daney, ni por amor loco, a la Truffaut. Farber era un vanguardista y lo único que esperaba del cine era la libertad. Que debiera buscarla con lupa no impidió que expusiera también las grandes limitaciones de su tiempo: las fórmulas de la industria, las miserias de la censura, los excesos de la publicidad, la ceguera del público y, especialmente, las tendencias conservadoras y exhibicionistas que amenazan las prácticas artísticas cuando intentan pertenecer al Arte con mayúsculas. Manny Farber era un francotirador.

 

Manny Farber, Escritos fundamentales, traducción de Ernesto Montequin y Carla Nuin, Monte Hermoso, 2021, 416 págs.

10 Feb, 2022
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