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Hermano del medio

ARTE

“Tropiezos intencionales para balancear lo que nos precede” reza la única oración del texto curatorial estampado con un ploteo en la ventana de la galería Mite. La frase se refiere a Hermano del medio, la muestra que el curador local Javier Villa y la ecuatoriana Manuela Moscoso hicieron en conjunto, con obras de Fermín Jiménez Landa, Luciana Lamothe, Juane Odriozola, Alex Reynolds, Axel Straschnoy, Marc Vives y Dávika. Ambos curadores comparten el hecho de haber crecido en ese turno intermedio que, aunque sea un poco más relajado, recibe la herencia asfixiante de quienes vinieron primero y en el que la clave de supervivencia parecería ser tener reflejos rápidos para esquivar las tradiciones, empujar sus límites y patear el tablero en el momento justo.

El tamaño de la galería es mínimo en relación con la cantidad de artistas y las dimensiones de algunas piezas. Los curadores recurren a errores incómodos que dejan al espectador sin lugar donde moverse, atrapado en medio de obras que, amontonadas, se ven casi en simultáneo y se abollan unas con otras en la percepción. La estructura de tubos de construcción de Luciana Lamothe, por ejemplo, se despliega como las patas negras de una araña aferrada a la escalera caracol del entrepiso. Genera una red geométrica de caños que vuelve difícil el tránsito en la sala, llenándola de puntos ciegos: obliga a que nos agachemos, esquivemos puntas salientes y tengamos que reacomodarnos como en un pogo de obras donde pareciera no haber lugar para detenerse. “Creo fervientemente que el principio último de todas las cosas es un pivote loco”, se lee en un texto de Juane Odriozola, apoyado sobre una tarima a punto de resbalar: “lo que pide la experiencia tiene que ver con variantes que asimilan el factor riesgo como un valor”. La muestra se puede pensar como el proceso creativo, apelando a un código que evita la estabilidad y se mantiene abierto para ser hackeado por lo que se cruce en su camino.

Hermano del medio funciona como un ensayo de desequilibrio y balance. Es una colaboración con el espíritu de un hermano menor que se lanza a taclear lo que tiene delante, queriendo derrapar con su historia y, si existen, con las estructuras de su escuela. Algo así ocurre con el mingitorio de Axel Straschnoy, idéntico al de Duchamp pero modelado como un ejercicio académico que lo malinterpreta. O como el Dávika, una apropiación que Villa y Moscoso hicieron del artista mexicano José Dávila: una estructura formalmente cercana a sus obras minimalistas pero más tosca y con vidrios marcados con dedos, como si fuera una versión descastada en el destierro por trucha y desprolija. La muestra busca ese tipo desidentificación. Un manoseo curatorial que juega con cierta torpeza, como un hermano que deja mordido y sucio lo que recibe del otro.

 

Hermano del medio, curaduría de Javier Villa y Manuela Moscoso, Galería Mite, Buenos Aires, 6 de julio – 11 julio de 2015.

23 Jul, 2015
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