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La casa sobre el arroyo

Daniel Merro Johnston

ARTE

A su ópera prima, encargada por su padre y construida entre 1944 y 1946, Amancio Williams dedicó once meses de proyecto y dieciséis de ejecución. Tuvo a su padre de su lado y a hermanos, tías y familiares en contra. Mario, su hermano, quien manejaba las finanzas del padre, abogaba por la realización de un chalet marplatense, más fácil de vender o alquilar si fuera necesario. En la etapa de obra hubo que derribar el arco de hormigón como consecuencia de un mínimo (y decisivo) error de cálculo, y a la hora de volver a construirlo hubo desabastecimiento de cemento portland. Complicaciones más, complicaciones menos, una vez finalizada la casa, la disfrutó el padre, pero muerto este, y ya convertida en un ícono de la arquitectura del movimiento moderno en la Argentina, sufrió primero una reforma negligente y luego, abandonada, un incendio del que sobrevivió la estructura de hormigón y poco más. ¿Pequeños obstáculos para la concreción de una gran obra?

Amancio Williams tenía claro que estaba trabajando para la historia de la arquitectura, más que para su padre. Dado que era su primer encargo, ya desde la etapa de proyecto se ocupaba de la difusión, de las fotos apenas terminada la obra, de exposiciones, publicaciones en revistas especializadas… de darla a conocer al mundo de la arquitectura: “La casa terminada constituía un logro muy importante para Amancio Williams, no solamente porque había conseguido el objetivo superando una gran cantidad de dificultades sino porque esta obra era el primer e importante antecedente construido que podría exhibir ante la comunidad arquitectónica en general y ante su admirado maestro Le Corbusier”.

Este cuasi mesianismo ¿es condición necesaria para la realización de una obra maestra? Está claro que la casa, si nos situamos en el momento en que se realizó, formaba parte de una visión arquitectónica transformadora para la época.

Daniel Merro Johnston nos invita a un paseo extenso e intenso, que no se queda en la mera descripción. Nos sumerge en el contexto familiar de Amancio, su formación, la influencia de su padre, el mapa político del momento, la Mar del Plata de aquellos años, la arquitectura que se construía y la difícil, resistida modernidad. Los encargos frustrados, las ideas de Williams sobre la ciudad, la admiración por Le Corbusier y su relación epistolar con él y tantos otros arquitectos europeos y modernos. La vida posterior de la casa, reformas, usos, abandono, incendio.

Extraña, tal vez, resulta la escasa mención a la operación hiperespecífica de diseño que establece la casa con el arroyo (aunque, en honor a la verdad, se dedica algún párrafo a esta cuestión). El relato está más bien centrado en lo que el propio Amancio pensaba y decía sobre su obra y en su inserción en los postulados del movimiento moderno. En este sentido, a la modernidad a la que adscribía poco le importaban este tipo de operaciones en las que  la obra y su contexto son inseparables: situar una casa sobre un arroyo, construyendo un arco que casi lo espeja, constituye una acción que, más que despegar la casa del suelo, propone, en términos de hoy y utilizando una categoría ajena a la arquitectura, una obra site specific: el arroyo existe a partir del arco y la casa es impensable sin el arroyo.

Lo minucioso y detallado del texto es acompañado por dibujos y fotografías seleccionados con esmero, en una edición muy cuidada. Y como en el resto de las publicaciones de 1:100 Ediciones, se incluyen los planos en escala de esta magnífica obra.

 

Daniel Merro Johnston, La casa sobre el arroyo. Amancio Williams en Argentina, 1:100 Ediciones, 2014, 184 págs.

 

9 Jul, 2015
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