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Sobre el cartel de la niña en la marcha contra Trump

DISCUSIÓN

En la Marcha de las Mujeres, organizada como protesta ante la asunción de Donald Trump, una niña de un año y medio está sobre los hombros de su padre sosteniendo con firmeza un cartel hecho de cartón con garabatos verdes, rojos, azules y rosas. La foto es replicada en Facebook y Twitter y recibida con simpatía por miles de personas. Pero ¿qué revelan los rayones?

Las superficies mediáticas exponen signos. La roca de una caverna del Paleolítico en la que se inscribe un bisonte es el soporte material de la superficie mediática, al igual que lo es una pantalla de televisión. Los signos, a su vez, ocupan un lugar, podríamos decir que “tapan” una porción de aquel soporte. Por ejemplo, en una obra plástica la pintura tapa necesariamente el lienzo sobre el que se pinta. Una superficie mediática está sobre cualquier materialidad submediática que soporte signos, incluso la cara de ese con quien se conversa, cuyos gestos y palabras “tapan” y aparecen “sobre” su pensamiento. Y siempre, ante esa superficie, se tienen sospechas, pues se sabe que el signo tiene un detrás que es ocultado por el propio signo. La relación con los medios es necesariamente de sospecha y paranoia. Por momentos el medio se sincera: deja emerger ese detrás o abajo. Pienso en Alberto Olmedo mostrando toda la escenografía del estudio, girando locamente entre el decorado y mostrando, “sincerando”, el carácter ilusorio de la televisión. En ese momento Olmedo no emite su mensaje, sino el mensaje del medio: expone la materialidad normalmente invisible, el soporte, la roca de la caverna. También es posible pensar en Kazimir Malevich y su cuadrado negro sobre fondo blanco, poniendo en primer plano la materialidad de la pintura que normalmente soporta figuras, es decir, sincerando también el medio, mostrando su materialidad. O la escritura automática de los surrealistas como superficie mediática que deja emerger el soporte del lenguaje: el inconsciente. La persona que sincera el medio deja a un lado la prioridad de transmitir su propio mensaje para transmitir el mensaje del medio: de qué está hecha la superficie, cuál es el soporte de los signos, cuál su estado más vacío y elemental. Esa persona queda asociada al medio y la temporalidad del medio es la eternidad, lo sabe la roca del Paleolítico. Por eso el cartel de la niña en la marcha contra Trump es un gesto de linaje vanguardista, de sinceramiento de la superficie mediática “cartel de protesta”, de exposición de su materialidad mediante un acto de kenosis, de vaciamiento de signos, para exponer la visión del medio. Esa imagen está orientada a la eternidad.

Sin embargo, también son tiempos muy opacos y el término “sinceramiento” en Argentina está cada vez más asociado al palazo y la bala. Pero cabría preguntarse si la exposición de la materialidad y el vaciamiento de los signos políticos, como sentar un perro en un sillón presidencial, o responder “no entiendo nada”, “no sé”, “te la debo”, “mala mía” no son también modos de aliviar la sospecha de siempre de que detrás de la superficie mediática de la política se esconden oscuros intereses, pues ahora veo que quien nos gobierna es tan tonto como yo, y esto puede ser un alivio. Si se está mostrando la materialidad del medio y Boris Groys tiene razón, lamentablemente el tiempo de este truco político es la eternidad. Pero no lo es: una vez que el medio es sincerado, mostrar el decorado, mostrar la roca de la caverna, el crayón en el cartel, pasa a ser algo normal, de museo, y surgen necesariamente nuevas sospechas que agitan la acción política. ¿De qué está hecho el decorado? ¿Qué tapa a su vez? Es decir: si sincerar la política es emitir el mensaje “el presidente intenta aprender”, en un momento esa novedad va a pasar a ser superficie mediática y ante ella se levantarán nuevas sospechas y se requerirán nuevos sinceramientos que traerán otros políticos. Mientras tanto, posiblemente nuestro mensaje “Macri gato” sea una respuesta tan sincera, vacía y orientada a la eternidad como el cartel de la niña en la marcha contra Trump, aunque menos “lindo”.

 

A partir de una lectura de Bajo sospecha. Una fenomenología de los medios, de Boris Groys, Pre-Textos, 2008.

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