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El socialismo romántico en el Río de la Plata (1837-1852)

Horacio Tarcus

TEORÍA Y ENSAYO

Decir que Echeverría, Sarmiento y Alberdi fueron los “padres” de la patria o, al menos, de su auténtica constitución, es casi lo mismo que decir que fueron los padres del liberalismo nacional y sus derivados. Esta tesis se ha sostenido a lo largo de tanto tiempo que hasta la crítica más pegada a la izquierda, desde un tímido socialismo hasta el más contestatario marxismo revolucionario, no ha planteado nunca ningún tipo de dudas con respecto a su contenido. El gran logro de esta excelente investigación de Horacio Tarcus es, precisamente, poner esa tesis en duda: ¿qué pasa si los llamados “padres” de la Argentina moderna no han sido otra cosa que herederos, quizás, a su pesar, del socialismo de finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX? Nos queda claro en Echeverría, mártir de la causa que entregó el Dogma socialista a los ojos de unos amigos que miraban la obra de costado y con un distante cariño, casi como se mira a un ser querido enfermo. Pero: ¿y Alberdi? ¿Y Sarmiento? ¿Y Vicente Fidel López? ¿Y Miguel Cané?

Tarcus se permite también discutir, con el ejemplo local, algunas tesis centrales del marxismo que fueron dadas por ciertas sin lugar a consideración. Por ejemplo, la distinción entre socialismo utópico y socialismo científico, propia de la ortodoxia comunista, olvida el hecho de que la teoría marxiana debe ubicarse como un momento más dentro de la familia grande del socialismo y que, leído desde el presente, el “socialismo científico” tiene mucho más de utópico que su contrapartida. El nombre “socialismo romántico” le permite a Tarcus entender ese proyecto como un momento dentro de una gran cadena, uno de alto contagio.

A través de un trabajo basado en la historia de la recepción, que bebe mucho de las aguas de la estética de la recepción y de los estudios literarios, Tarcus se detiene en la llegada puntual de ciertos libros que modificaron el horizonte de las lecturas de los jóvenes del 37, cuya sensibilidad se había abierto sobremanera gracias a la universidad rivadaviana y a los textos románticos que llegaban como parte de la ultimísima moda europea. El destino de esos libros, de esas bibliotecas, permite entender unas lecturas iniciales que dejaron huella en estas figuras: Saint-Simon es, claro está, el nombre del autor que brilla con una iridiscencia particular en el texto, pero también Fourier y los atrevimientos de Byron, Shelley y Victor Hugo. Así, vemos cómo las bibliotecas de los “próceres” se iban llenando con los libros de otros “próceres” que tenían que darse al exilio: uno de los momentos más interesantes del libro es la anécdota de Pedro de Ángelis vendiendo su colección personal a un precio muy bajo, libros que fueron comprados por astutos negociantes como Mitre y que, a su vez, habían sido primeramente comprados a otros intelectuales en fuga. En el sentido más literal del término, el trabajo de Tarcus es un revisionismo histórico materialista: todo aire liberal se desvanece en la solidez de algunos libros.

 

Horacio Tarcus, El socialismo romántico en el Río de la Plata (1837-1852), Fondo de Cultura Económica, 2016, 384 págs.

 

24 Nov, 2016
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