LITERATURA ARGENTINA

Once Sur es un texto mentiroso. Presentado como adaptación de un blog y como efecto de una migración, el libro promete un doble trabajo de ruptura con el estatuto autónomo del texto literario. Esperamos, por un lado, que la escritura se abra a los registros y a los formatos de la Galaxia Zuckerberg, que ceje en su obsesión de construir mundos cerrados, que multiplique los vasos contaminantes con series regidas por otras funciones. Por el otro, un yo lanzado a todo tipo de aventuras y desbordes etnográficos: el Once es, después de todo, el barrio de la multiculturalidad lumpen, las telas importadas, los talleres clandestinos y los choques de trenes. Nada de esto parece conmover a un texto que al elegir como precursor a César Aira, declara: “es un escritor bueno, realmente bueno, nunca apelando al lado oscuro del ser humano, nunca escribiendo de temas horribles como la lucha de clases o los montoneros”. Alejado de los “temas horribles”, el Once de Once Sur es un barrio personal, editado, con visos poéticos, que se abre en el texto por unos instantes para volver a cerrarse y dejar brillar el monólogo interior de su autora, un monólogo fracturado, puntuado en el tiempo, tensionado entre el desborde emocional (“todas mis palabras vienen de mi sangre”) y la reflexión filosófica, la autoayuda o la anécdota. Encerrada en su casa, y en sí misma, Pavón emprende una expedición geográfica por su interioridad, interrumpida por una serie de lecturas, salidas controladas, contactos esporádicos. Queda del blog todo un trabajo de recalibración de la escritura: un trabajo que la aligera, que la somete a velocidades variables, que la eleva y la libera del compromiso con la página, pero que termina atesorado en una forma vieja: el libro –ahora virtual, es verdad– como superficie de un encuentro entre quien escribe y quien lee. Desmintiendo sus tímidos avances hacia un más allá de la autonomía, Once Sur es un libro conservador: si las escrituras etnográficas se quieren exploración de lo real, este libro se recuesta sobre una de las funciones tradicionales de la literatura burguesa, la de reserva de aventuras y riesgo, puente para la evasión, el sueño y el delirio. Claro que las aventuras que nos regala Pavón nada tienen que ver con las andanzas coloniales que un Stevenson les ofrecía como compensación a sus lectores adecentados. Once Sur rezuma un solipsismo reconcentrado, un volverse del yo sobre sí mismo que tiene la virtud de llevar la palabra poética hasta el punto de su vibración mágica. Y es en ese punto donde una de sus declaraciones finales (“chau poesía, hola otra cosa”) se vuelve puro teatro. Este libro no es un adiós a la poesía; es, por el contrario, su Aufhebung como ejercicio ascético. Sólo la práctica de la poesía, como mirada o como orientación, tiene la capacidad de tornar los desangelados cafés de centro comercial o las bolsas de basura que salpican esta etnografía fallida en una realidad intensa, al borde del desborde, plena de emociones y secretos, lista para abrirse a la mirada de los iniciados.

 

Cecilia Pavón, Once Sur, ebook, Blatt & Ríos, 2013.

3 Oct, 2013
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