Otra Parte es un buscador de sorpresas de la cultura
más fiable que Google, Instagram, Youtube, Twitter o Spotify.
Lleva veinte años haciendo crítica, no quiere venderte nada y es gratis.
Apoyanos.
El abordaje de la desaparición forzada ha sido uno de los grandes ejes de la literatura argentina contemporánea. Su necesidad de proliferación, su sed inagotable de justicia, han colocado a las distintas disciplinas en el desafío de cómo continuar aportando al movimiento sin quedar absorbido por él, cómo articularse sin ser abarcado. En este, su segundo libro, Paula Galindez se entrega a esa historia, pero lo hace privilegiando el relato mismo, la incertidumbre sobre lo ocurrido, las lagunas, las heridas y cicatrices, los efectos tardíos y subcutáneos, por encima de los hechos. En otras palabras: construye los acontecimientos en una lengua que en parte espeja y en parte crea, que se condice con los baches, los hiatos, los vacíos, las oscuridades.
"Los sentimientos son algo indecente, decía una cicatriz / en la espalda enorme de papá", leemos en el primer poema. Esto anticipa que no haremos un periplo sentimental; entraremos en contacto con huellas de irradiación perenne y no experiencias asentadas, maceradas, digeridas. El verso y la prosa serán los elementos que coloquen al lector en ese limbo en el que flota la memoria irredenta, con una sintaxis elusiva o tullida, una música llena de interrupciones, unos períodos desmechados como banderas en batalla. "Silencio. Silencio. El Estado suena puertas adentro" parece ser el único mensaje concreto y certero. El ruido que azota en lo profundo, bajo la línea de flotación, un fondo negro donde las bocas desdentadas y torcidas nos susurran.
"Y frente a la historia que le daban / ella solo podía volver // a la pregunta / la más universal / y la más vacía / pregunta", se reprocha a sí misma quien intenta el diálogo con un tío al que los monstruos arrancaron de la vida. Esto remonta al origen y, a la vez, al final desencantado que todo abordaje sobre el genocidio impone. Sin embargo, la llama que el interrogante enciende, por más pequeña, solitaria y débil que sea, ilumina el instante, y en consecuencia, se engarza a la eternidad, siempre en su propio peso, en su límite preciso, en su punto de visión única. Un libro para Gabriel, un libro por Gabriel y, al mismo tiempo, una poética de la ceguera involuntaria, del desconocimiento obligado, que debe hacerse a sí misma con retazos minúsculos y dolores ingentes.
Cerca del final, la voz confesará "hoy te soy, Gabriel / en la espuma de la calle", y en esa agramaticalidad inevitable —erigida para alcanzar la punta de los dedos del otro— y la condición escurridiza de la metáfora hallada, un contacto con los muertos se abrirá paso entre las aguas (quizás como en Reconstrucción del retrato de Pablo Míguez, de Claudia Fontes) y por el ojal del tiempo se hará presente lo esperado como un brillo en las burbujas de esa espuma a punto de estallar. Después no habrá más que eso, constante vacilación, resaca. Pero algún día alguien cantará: "entre vasos de whisky / aleteaba esta ausencia, / mi otra belleza".
Paula Galindez, Subterráneo, Salta el Pez, 2025, 42 págs.
Hubo un tiempo en que la aparición de cada nueva novela de César Aira generaba iguales dosis de estupor y desconcierto. Tal vez, incluso, una velada incomodidad,...
Hace tiempo, en el transcurso de una gozosa lectura de Bomarzo, pensé en lo mezquina que es mucha literatura contemporánea, que parece escrita pensando en problemas de...
Los once relatos de Spoiler siguen un programa. Formaría parte, de no ser un libro de relatos, de ese género denominado “novela de tesis”. La definición: es...
Send this to friend