Trieste

Pedro B. Rey

LITERATURA ARGENTINA

Primero vino Katsikas (2016), un conjunto de relatos que produjo los personajes y las historias que, como una matriz literaria, aparecen una y otra vez desde diferentes aspectos. Después llegó Trieste, esta vez con Katsikas de protagonista, y aunque ambos mantienen su autonomía, forman parte de un mismo proyecto narrativo que su autor bautizó “La Lira Argentina”, un poco en honor a la antología que inauguró la lírica en nuestro país.

En Trieste conviven distintos tiempos y registros: un escritor y traductor, Katsikas, vive en un departamento prestado por un músico dodecafónico cuyo paradero es incierto, en la ciudad de Buenos Aires, durante el invierno de 1977, escribiendo un relato de ciencia ficción, mientras lee las cartas escritas en un castellano arcaizante que le envía un escritor argentino, Lilienthal, que vive en Trieste, al que vio una sola vez en su vida. La idea de que la literatura argentina comenzó en el exilio (y continuó en otros), y la del viaje como cruce literario, que tanta productividad generó, están presentes en este texto y en los nombres que el autor elige escrupulosamente.

Katsikas será narrador, autor y lector al mismo tiempo, en un relato en el que se enfrentan como en espejo dos distopías: la última dictadura militar y el futuro imaginado por él en su libro, una realidad a su vez doble donde la sociedad vive bajo el dominio de la Malla, una red donde habitan los integrados, con un chip implantado, en una especie de ficción de felicidad, y su reverso, donde están los incendiarios ejecutando actos de sabotaje. Y si le agregamos el tiempo de la lectura, que hoy es el de la pandemia, como otra distopía anunciada, nos encontramos con la idea de que el futuro siempre estuvo presente, un futuro anterior que se refuerza en el registro anacrónico del español escrito por Lilienthal y que termina contaminando el relato retrofuturista del protagonista.

Frente al espíritu mitteleuropeo que sobrevuela las cartas de Lilienthal y al protagonista cuyo nombre evoca a Kafka, están aquellos nombres que marcaron la Argentina de los setenta como Polara, Torino, Latin Park (pequeño desvío de Italpark), elegidos para el relato de ciencia ficción. Y hasta el nombre de la ciudad futura, Tristania, en sintonía con el blanco y negro de los colores de su realidad, se refleja en la decadente Trieste.

Cuando Katsikas termina de escribir su novela, la tipea en una máquina de escribir, una Lettera celeste a la que le falla la letra “e”. Un posible homenaje a los experimentos de las vanguardias que, leído en el contexto actual, remite a ese fonema del lenguaje inclusivo que tantas controversias viene desatando.

La edición, muy cuidada, incluye ilustraciones de la ciudad imaginada y, a la manera de los textos antiguos, cierra con una copa invertida donde se detallan los datos de impresión del libro y, como adenda, nos regala un mini relato: el del batiscafo llamado Trieste, aquel que se sumergió en las Fosas de las Marianas hace sesenta años.

 

Pedro B. Rey, Trieste. Un cuento, Leteo, 2020, 168 págs.

20 Ago, 2020
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