OTRAS LITERATURAS

Se podría argumentar que la historia del empeño intelectual humano es la de la búsqueda de patrones o pautas. Desde que empezamos a contar los animales cazados, calcular las condiciones ideales para la siembra o pintar todo eso en las paredes de las cuevas, nos hemos esforzado por encontrar maneras de organizar o alinear el mundo de alrededor. Se mire donde se mire, el gran emprendimiento continúa hoy; desde los intentos por construir/descubrir una teoría de todo hasta las predicciones del impacto del cambio climático, parecemos convencidos de que los patrones ofrecen una solución en un universo que cualquier ser racional percibiría como esencialmente caótico. La literatura no es una excepción: no es por nada que empezamos con las reglas formales de la poesía y el teatro mucho antes de llegar a la novela; una forma caótica por excelencia que los novelistas parecen empecinados en domar.

Reflexiones así surgen mientras uno lee Sirius de Pierre Fankhauser, un libro que es esencialmente una mezcla de patrones muy dispares; principalmente los del análisis forense, la danza conceptual, las ceremonias de una secta religiosa y los ritmos de una enfermedad crónica. Virando en alcance desde lo muy íntimo y sensual —la vida interior de una coreógrafa y bailarina que sabe que su cuerpo la está traicionando— al ámbito sumamente profesional pero no menos grotesco de los informes forenses, o a teorías de la conspiración globales, Sirius nos presenta una serie de escenas o viñetas que funcionan como una especie de striptease (otro patrón), revelando vistas breves de una trama (o solución) posible.

Inspirado en el suicidio en masa con que terminó la Orden del Templo Solar en los noventa del siglo pasado, y también (de forma probablemente más primordial) en las experiencias del autor como crítico de danza contemporánea en Suiza, Sirius no hace muchas concesiones al lector. El primer capítulo consiste en el mismo estribillo repetido quince veces: descripciones forenses de cada cuerpo encontrado en un bosque en Suiza; como (casi) todos murieron de la misma manera, las descripciones no varían. La repetición, una herramienta que (como los letristas bien saben) puede ser muy útil, también figura en las descripciones de los espectáculos de la coreógrafa que hace las veces de protagonista; primero en la segunda persona, después en la tercera. Y eso sin contar la proliferación de cartas de tenor similar emitidas por el culto en cuestión, o la serie de los informes forenses que revelan cada vez más detalles y propician más especulaciones sobre la tragedia en el bosque.

Aunque ostensiblemente hay un misterio por desentrañar, en Sirius lo que cuenta no es la historia misma sino el baile entre muy diferentes voces y ritmos, un baile de abruptos saltos entre el sensualismo impactante y la brutalidad burocrática, las ensoñaciones estrafalarias de un culto corrupto y el calvario de una enferma a merced de sus médicos. No será un baile para todos; no todo el mundo querrá saber, por ejemplo, a qué temperatura se carboniza el hueso humano, o lidiar con las peroratas de cultos oscuros. Con todo, el que esté buscando una experiencia literaria rara pero poderosa hará bien en probar la originalidad de esta primera obra.

 

Pierre Fankhauser, Sirius, traducción de Martín Schifino, Paisanita Editora, 2018, 134 págs.

15 Nov, 2018
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