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En mitad de tanto fuego

Alberto Conejero / Alejandro Tantanian

TEATRO

“No será posible sobrevivir sin contar nuestra historia de otro modo. Sin soñar de otro modo”. La cita de Paul B. Preciado, proyectada al final de En mitad de tanto fuego, el texto del español Alberto Conejero que con versión argentina y dirección de Alejandro Tantanian se presenta en Dumont 4040, ilumina retrospectivamente lo visto y oído, esto es, el diseño de una obra que hará de la inversión su ademán definitorio.

Ahora el protagónico lo tiene Patroclo, “el más amado por Aquiles”. La guerra de Troya es la matriz a partir de la cual el compañero y amante del semidiós de talón vulnerado dará libre curso a su historia personal, un monólogo de muerte y amor que compartirá con los espectadores porque quien hizo la guerra también necesita ser escuchado.

Patroclo está solo en escena corporizado de manera reveladora por Victorio D’Alessandro, un actor que desde la aparente sobriedad de su desempeño (y de su vestuario, mérito de Oria Puppo) logra traer a la presencia —a través del texto conmocionante del multipremiado Conejero— al guerrero, al amante y al muerto que vuelve a la vida bajo la forma del fantasma. Como suele ocurrir en el teatro.

El trabajo sutil que dirige Tantanian con mirada justa y contemporánea se vuelve el contracanto de la magnificencia de la épica. Contra el canto rapsódico, pregonero de las gestas del coloso, el devenir menor de la heroicidad que impulsa la obra porque —como sentencia el protagonista—: “no hay monstruo más terrible que un héroe de guerra”.

Patroclo va a decirse a sí mismo desinscripto de los oropeles. No representa la gloria del padre, como el sentido de su nombre lo indica, sino el desvío de la norma. Esa posición disidente lo inviste del poder que la estatuaria le sustrae, permitiendo convertir el bronce y el acero en humanidad pura.

El hombre entonces dialogará con su hombre y Aquiles aparecerá resonando en la cavernosidad de una voz amplificada o proyectado en la sensualidad de las imágenes (crédito de Johanna Wilhelm) que encarnan en la figura de Belisario Sánchez Dansey.

La música original de Axel Krygier deja lugar para que suene “Piano Man”, de manera que el tema de Billy Joel pueda ensamblarse con “Silvano al piano”, la pintura del griego Yannis Tsarouxis a la que la obra alude y que retrata la belleza de un muchacho joven y semidesnudo tocando de espaldas.

En mitad de tanto fuego apela a la anacronía para trazar su línea temporal, logrando que el pasado clásico se vuelva un documento ígneo que afecta y tensiona la mirada del presente sobre las formas diversas que pueden delinear la guerra y el amor.

 

En mitad de tanto fuego, texto de Alberto Conejero y dirección de Alejandro Tantanian, Dumont 4040, Buenos Aires.

 

 

 

23 Oct, 2025
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