Otra Parte es un buscador de sorpresas de la cultura
más fiable que Google, Instagram, Youtube, Twitter o Spotify.
Lleva veinte años haciendo crítica, no quiere venderte nada y es gratis.
Apoyanos.
Un mal de familia, del poeta español Juan Domingo Aguilar, obtuvo el Premio Vila de Martorell de Poesía en castellano en 2024. Nacido en Jaén en 1993, Aguilar ha publicado hasta el momento libros de poesía y una novela. De las voces españolas de su generación, es una de las que destaca por su proyecto de escritura orgánico, conceptual y a la vez audaz; la exploración de una voz personal, atenta al mundo, sensible y directa, se combina con un trabajo técnico de enlaces internos que atraviesa todos sus libros y que apela a un lector participativo.
Aguilar escribe sobre películas. O sobre canciones. O, mejor dicho, parece estar escribiendo sobre películas y canciones, pero en realidad está dentro de ellas. Y las cosas se confunden, suenan a balada romántica mientras aquellos que deberían ser “personas” se comportan como actores y actrices haciendo de madre, pacientes, empleados de Carrefour, sembradores, un Papá Noel de Guayaquil y niños que vomitan. Así de heterogénea es la población de Un mal de familia, esa gran familia de la que difícilmente pudiéramos escapar.
En uno de los poemas leemos: “Empiezo a creer que soy los objetos / que contienen a otros”. La idea de objeto es por lo menos temblorosa: más bien se trata de piezas en el tablero de los signos. Pero dice “objetos” y luego habla de una caja de cerillas. De inmediato pienso en aquel poema de Ron Padgett, que aparece en la película Paterson de Jim Jarmusch: “Tenemos muchos fósforos en casa. / Los tenemos a mano siempre. / En este momento nuestra marca favorita es Ohio Blue Tip” (su título, magistralmente, es “Love Poem”). De la misma manera esos objetos nos contienen, terminan por ser las puntas del ovillo de nuestras historias. Entonces, no son objetos haciendo de objetos, no son relleno ni decorado lingüístico, sino emociones disfrazadas.
La película que trae el poema, como en ese otro libro del autor Anticine (2022), implica una manera de mirar diferente. Uno puede detenerse en esa mirada: la madre recibe una llamada desde otro continente, una llamada para que el sujeto hable consigo mismo (“No todo está tan mal, repito / para mí mismo como un mantra”) y termine con una sensación que solo puede leerse en el contexto del poemario: “y suben / el volumen de la televisión / cuando lloro”. La lejanía es, entre otras cosas, un color más de la melancolía. Gente que llora en los aeropuertos, caras en llanto reflejadas en el cristal de una máquina expendedora, un motel de carretera en Texas, el cambio climático y hasta los gases lacrimógenos durante una represión. La melancolía es en este sistema poético un punto de fuga, un ancla donde convergen fondo y forma; más que una postura, es la matriz primordial. Después de todo, ¿qué otro refugio en este tiempo encandilado y saturado de flashes queda más que el humor biliar del ser taciturno? Esa belleza triste es un oasis al fin: “La soledad es llamar al ascensor / un domingo por la tarde / y rezar para que no llegue vacío, / la soledad es despertar ducharse / salir al trabajo, fumar un cigarro esperando”.
“…todo lo importante / termina siempre de repente”. Sí, y el poema entra en ese chasquido. Las tres partes del libro funcionan como un viaje, con todas sus implicancias: los preparativos incompletos, el goce de lo que se está perdiendo y la nostalgia prematura que se vuelve fantasma de un momento a otro. Aeropuertos y moteles, subterráneos y casas que nunca contienen más que la palabra posterior. Quiero decir, aquella palabra que los nombrará cuando sea tarde, cuando llegue la hora de barrer el papel picado de la fiesta. Sin embargo, disfrutamos de pasar por allí; por esos nombres, por esos fósforos que en un instante menor son capaces de encender la luz de una vida.
Juan Domingo Aguilar, Un mal de familia, Hiperión, 2025, 80 págs.
La escritora boliviana Giovanna Rivero sitúa su novela más reciente, Alma oscura del alba, en una reserva indígena del suroeste de Estados Unidos. Este desplazamiento le permite...
La poesía y el ensayo son géneros afines desde los inicios. No por aquello del yo (no son y nunca fueron expansiones de un sujeto que se...
Hay una corriente importante de la poesía del siglo XX que se construye sobre el trabajo de desacralización, incluso de irrisión, de la poesía y de la...
Send this to friend