Inicio » CINE y TV » La reina del ajedrez

La reina del ajedrez

Rory Kennedy

CINE y TV

Si bien el ajedrez es el deporte más reverenciado y mejor documentado de la historia, son pocos sus picos de fama mainstream. El más reciente estuvo marcado durante la cuarentena por el estreno de Gambito de dama, donde Anya Taylor Joy encarnaba a la novelesca jugadora Bet Harmon en el contexto de la Guerra Fría. Ya por entonces (desde los noventa, en realidad) se reclamaba la gran pantalla para las hermanas Polgár de Hungría.

El documental de Netflix La reina del ajedrez muestra cómo la pareja de pedagogos Klara y Lázló Polgár crían a sus hijas Zsuzsa, Zsófia y Judit bajo una premisa experimental: los genios no nacen, se hacen. El experimento pronto da frutos y Zsuzsa, la mayor, se convierte en campeona mundial femenina; Zsófia, la del medio, en maestra internacional; Judit, la menor, tan solo en la mejor ajedrecista de la historia. Con un extraordinario trabajo de archivo, posible gracias a la temprana fijación de la familia con la posteridad y a la pulsión de registro que nos legó el siglo XX, el documental ilustra a la perfección los inicios de las Polgár: la biblioteca obsesiva del padre, las paredes llenas de tableros, los miles y miles de ejercicios de análisis, los pequeños desafíos cotidianos de las niñas y su precariedad económica en la entonces comunista República Popular Húngara.

Asimismo, pone en escena uno de los leitmotivs ajedrecísticos: el impacto geopolítico del juego. Pensemos en La diagonale du fou (Richard Dembo, 1984), Pawn Sacrifice (Edward Zwick, 2014), The Queen’s Gambit (Scott Frank, 2020), Chempion mira (Aleksey Sidorov, 2021) o El pequeño peón (Joan Gamero, 2025) que encuadran en distintas tradiciones cinematográficas a su héroe local instrumentalizado por el poder de turno, sea Bobby Fischer para los norteamericanos, Karpov para los soviéticos o Pomar para los españoles. Con marcados matices, la pregunta por el estatuto del ajedrez en la sociedad y el genio o las limitaciones de sus figuras permite pasar revista a un dilema de acento global. En La reina del ajedrez vemos cómo, primero, fue casi imposible que un equipo de cuatro mujeres (las tres hermanas y una cuarta jugadora, Ildikó Mádl) consiguiese apoyo para participar de la olimpiada de 1988. Por supuesto, tras el triunfo sobre la maquinaria soviética vendrían la gloria nacional y la fama mundial, y el apoyo económico dejaría de ser un problema.

Acá son necesarios algunos matices. El documental es extraordinario, pero peca por momentos de prudente y desperdicia material valioso: las húngaras lograron arrebatarle el oro al equipo soviético, la mayor fuerza ajedrecística del siglo, pero la narración obvia el detalle de que la rusa Elena Akmilovskaya, que llevaba un torneo perfecto, se casó con el norteamericano John Donaldson y desertó a Estados Unidos cuando faltaban cinco rondas; omite también que Ildikó Mádl jugó toda la olimpiada de luto tras la muerte de su prometido el día de la inauguración del torneo. La cautela pasa, de cierto modo, por el miedo a ensombrecer la figura de las Polgár con detalles vagos para el público habituado al relato ininterrumpido del héroe.

Para fines del siglo XX, Judit Polgár es una estrella en ascenso y Garry Kasparov, el rey indiscutido. Quizás por economía narrativa y por apelar a la fama del Ogro de Bakú, uno de los pocos nombres reconocibles por el público general, el documental opta por hacer hincapié en la rivalidad personal y deportiva que los unió: el escándalo de trampa en el torneo de Linares 1994, cuando quedó grabado cómo el campeón mundial obvió la consabida regla de pieza tocada, pieza movida contra la joven de diecisiete años; la victoria de Polgár en 2002, primera vez que una mujer derrotaba al número uno reinante (en su carrera vencería a once campeones mundiales); finalmente, la temporada en que Kasparov la invitó a entrenar juntos en su casa de Croacia y la recomposición de su amistad.

La reina del ajedrez es una gran respuesta a una deuda cinematográfica latente en el mundo del tablero. También es una buena forma de poner en escena cómo el juego aún acusa una histórica y enorme brecha de género, puesto que en la llamada categoría absoluta (en la que compiten jugadoras y jugadores) siempre han reinado los hombres y Judit Polgár es la única mujer en haber estado en el top ten del ajedrez mundial. De allí que se eche en falta un recuento más exhaustivo de sus logros. Tarea, sin lugar a duda, difícil de sortear en menos de dos horas, puesto que implica ahondar en sus innovaciones teóricas para el ajedrez moderno, centenares de partidas memorables y una figura en perpetua reinvención y reverencia.

Si uno se deja guiar no solo por lo que el documental enuncia: el proceso de formación, la consagración, los récords; sino también por aquello que apenas deja entrever, emerge otra capa de sentido: la vacilación de Kasparov frente al escándalo de Linares, o las tensiones familiares que atraviesan el proyecto de vida de las hermanas, donde el acuerdo pedagógico convive con desacuerdos íntimos. En ese juego entre lo dicho y lo omitido, parece insinuar preguntas que sugieren su arquitectura narrativa. De allí que más que cerrar un relato, el film abra zonas de indagación que ameritarían una miniserie: ¿qué pasó en la temporada en que Bobby Fischer las visitó en 1993?, ¿qué tipo de experimento fue, finalmente, el de la familia Polgár?, ¿qué huellas deja ese proyecto en la historia más amplia del ajedrez y el deporte?
En ese sentido, La reina del ajedrez se puede leer como un dispositivo que articula distintas temporalidades: la épica del ascenso y los conflictos apenas sugeridos y la persistencia de un legado que podría explorarse más allá de sus propios límites: en la reconfiguración del canon ajedrecístico que las Polgár contribuyeron a producir. Lo que el documental consigue no es tanto ofrecer un balance definitivo como proponer un modo de mirar, entre lo accesible y lo elusivo, la historia del ajedrez contemporáneo como un campo todavía en disputa, y lo logra a través de una de las historias más relevantes del deporte de las últimas décadas.

 

 

Queen of Chess (Estados Unidos, 2026), guion de Mark Bailey y Keven McAlester y dirección de Rory Kennedy, 93 minutos, disponible en Netflix.

30 Abr, 2026
  • 0

    Canción del Ecuador

    Melina Pafundi

    Joaquín Montico Dipaúl
    23 Abr

    En 1896, Berlín organizó la Primera Exposición Colonial Alemana en Treptow. Entre los pabellones de máquinas y mercancías, ciento seis hombres y mujeres provenientes de África y...

  • 0

    The Souffleur

    Gastón Solnicki

    Pablo Potenza
    9 Abr

    Una posible traducción de The Souffleur remite a la figura del apuntador, aquel que en el viejo teatro les soplaba a los actores los...

  • 0

    Frederick Wiseman: la vida en EE.UU. Ocho películas en MUBI

    Graciela Speranza
    2 Abr

    Aunque Frederick Wiseman era abogado y llegó al cine a fines de los sesenta con treinta y seis años, Titicut Follies, su primer largometraje, fue el comienzo...

  • Send this to friend