Inicio » CINE y TV » La grazia

La grazia

Paolo Sorrentino

CINE y TV

Tras el barroquismo casi autoparódico de Parthenope (2024), Paolo Sorrentino regresa al territorio en donde su cine alcanza su verdadera estatura: el laberinto del poder y la anatomía del desencanto. En La grazia, el director napolitano se reencuentra con su actor fetiche, Toni Servillo (han colaborado en siete largos, a lo largo de más de dos décadas), para construir una utopía melancólica sobre la integridad en tiempos de populismo gritón.

Servillo encarna a Mariano De Santis, presidente de la República Italiana —ficticio, aunque con ecos de Sergio Mattarella— que transita sus últimos seis meses de mandato, el llamado “semestre blanco”. Apodado a sus espaldas “Hormigón Armado” por su rigurosidad jurídica y su exasperante lentitud, De Santis se enfrenta a un triple dilema ético: la firma de una ley de eutanasia y el indulto a dos reos que asesinaron a sus parejas por compasión o desesperación. Sin embargo, lo que primeramente parece un drama institucional, pronto se deja ver como una meditación crepuscular sobre la fragilidad humana.

La película se aleja de la pirotecnia visual felliniana que supo frecuentar Sorrentino (por ejemplo, en La grande belleza, 2013) para abrazar un clasicismo más cercano a Visconti. Aquí, el Palacio del Quirinal no es solo un escenario de opulencia, sino un laberinto donde el hombre queda empequeñecido frente a la grandeza del derecho. En este entorno, Sorrentino despliega su habitual binomio de solemnidad y absurdo: un presidente que escucha rap mientras camina por estancias marmóreas, o que observa impasible cómo la lluvia despoja de dignidad una recepción oficial. 

En el cine del napolitano, el sonido opera como una columna vertebral que dicta la inercia natural de las escenas, una arquitectura auditiva que funciona como el tejido conectivo del relato. En el caso de La grazia, el sonido permite la fluidez de los paseos reflexivos del protagonista: para De Santis, el ritmo del rap no es un acompañamiento externo, sino el lenguaje íntimo con que intenta descifrar sus propios sentimientos y habitar una incertidumbre hermosa que lo rescata del cinismo político. A su vez, la puesta en escena de Daria D’Antonio utiliza un juego de luces y sombras que no busca ensalzar la majestuosidad del palacio, sino espejar el estado interno de De Santis: un hombre que, tras una vida de certezas legales, se ve asaltado por la duda sobre una supuesta infidelidad de su esposa fallecida ocho años atrás; su recuerdo es una presencia fantasmal y obsesiva, el eje emocional que realmente lo desestabiliza, por encima de sus responsabilidades públicas. Es en esta grieta donde la película alcanza su mayor potencia sensible: la “gracia” del título es el perdón legal, pero es, sobre todo, la belleza de la duda. Imágenes como una lágrima flotando en una cápsula espacial logran conjurar una profunda y hermosa tristeza melancólica.

La relación con su hija Dorotea (Anna Ferzetti) es otro pilar fundamental: ella es su secretaria, mano derecha y la jurista que impulsa la ley de eutanasia. Su exasperación ante la parálisis decisoria de su padre lo obliga a él a confrontar sus dilemas como mandatario y como hombre que dialoga con una nueva generación. Además, Dorotea es la guardiana de su salud, controlando su dieta de quinoa y limitando su tabaco, lo que revela a un presidente vulnerable.

Este espacio de reflexión se expande en sus encuentros con el inusual papa (Rufin Doh Zeyenouin), un hombre negro, de rastas, que anda en moto, risueño pero de convicciones firmes. Estos diálogos representan el tránsito donde el personaje deja de buscar certezas legales para aceptar la incertidumbre como una forma elevada de conocimiento. En esa soledad palaciega, su guardaespaldas Labaro (Orlando Cinque) termina siendo su único confidente y ancla de humanidad, facilitando los pequeños actos de rebelión presidencial como fumar a escondidas contra la rigidez del cargo.

El palacio refleja el absurdo del poder, como en la secuencia de la recepción bajo la lluvia donde el viento se lleva puesta la alfombra roja y al mandatario visitante. En ese entorno, Elvis el caballo preferido del presidente, viejo y enfermo, opera como un poderoso espejo simbólico de la parálisis del presidente en sus decisiones. La muerte de Elvis en el patio de los coraceros, bajo el lema Virtus in periculis firmior (“La virtud se fortalece en el peligro”), sacude al presidente y le permite finalmente decidirse. Al final, la “gracia” se manifiesta en gestos de pequeña liberación, como pedir una pizza tras dejar el peso del Estado y la dieta impuesta: es la victoria de lo subjetivo sobre la rigidez institucional. 

A diferencia de sus obras anteriores, aquí hay una reconciliación con la ética; el director absuelve a su protagonista presentándolo como un anacronismo surrealista: un político honesto y sabio. Sin embargo, existe el riesgo de que estos grandes dilemas morales sean instrumentalizados como meros pretextos estéticos de una exportación cultural europea. Pero, así y todo, La grazia es un elogio de la templanza, una película que no busca resolver, sino acoger la incertidumbre, recordándonos que las certezas sin vacilaciones son peligrosas y que la verdadera redención es la valentía de habitar el misterio.

 

La grazia (Italia, 2025), guion y dirección de Paolo Sorrentino, 133 minutos, disponible en MUBI.

21 May, 2026
  • 0

    Pillion

    Harry Lighton

    Ignacio Pastén López
    21 May

    ¿Qué genealogía invoca Pillion cuando convierte el asiento trasero de una motocicleta en figura del aprendizaje amoroso? La ópera prima de Harry Lighton se...

  • 0

    El drama

    Kristoffer Borgli

    Antonio Gómez
    14 May

    Como trama y como producto, El drama se organiza en torno del secreto: por un lado, la protagonista guarda un secreto, que una vez revelado desencadena...

  • 0

    La reina del ajedrez

    Rory Kennedy

    Nahum Villamil Garcés
    30 Abr

    Si bien el ajedrez es el deporte más reverenciado y mejor documentado de la historia, son pocos sus picos de fama mainstream. El más reciente estuvo marcado...

  • Send this to friend