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ARTE

“Cada participante explorará el entorno hasta hallar un lugar de escucha que tenga algo interesante para ser oído y permanecerá escuchando durante unos instantes”. Así comienza una de las instrucciones que Pauline Oliveros compila en Deep Listening. Entrar a La Suite plantea una situación de escucha similar. No porque el oído sea el único sentido involucrado, sino porque las salas de La Suite fueron orquestadas por sus curadores, los artistas Sigismond de Vajay y Juan Sorrentino, como ejercicios de atención perceptual. Lo sonoro impulsa el recorrido, compone espacios y, fundamentalmente, habilita una forma de pensar y explorar el entorno.

Esta muestra puede leerse como una composición musical en la que las distintas piezas se acoplan, generando una secuencia de movimientos breves, una danza. Las casi cuarenta obras seleccionadas de la colección FRAC (Fondos Regionales de Arte Contemporáneo) muestran una variedad de nacionalidades, épocas y medios —instalación, site-specific, arte sonoro, video, video performance, escultura, fotografía y pintura—. Así, los curadores nos invitan a un recorrido impulsado por un ritmo por momentos casi imperceptible, por momentos vertiginoso. Transitar La Suite nos permite apreciar la intimidad entre sonido y espacio que rige la composición de cada sala.

La primera de ellas nos sitúa en un espacio en tensión, donde lo que domina es el latido de un golpe invisible y las estructuras inestables de la enorme “Rueda” de ladrillos de Ganivet y “Dos barriles” de Signer, congelados en su caída. Muy pronto encontramos la fuente del pulso: los martillazos de la video-performance de Bonvicini, que nos empujan hacia la segunda sala. Aquí el espacio se pliega y repliega, y en los distintos recovecos nos encontramos con piezas cuyo foco son los cuerpos. Cuerpos que destruyen, sostienen, transitan, se recorren; los cuerpos que danzan y jadean de “Las indias galantes” (Cogitore), los cuerpos abyectos y luminosos de las fotografías de Witkin. Pero también el cuerpo ausente de “En nuestros tiempos” (Gupta), del que sólo quedan las voces que emergen de dos micrófonos en vaivén. Esta pieza reconfigura el dispositivo sonoro del micrófono y juega con el contrapunto de los discursos políticos de los dos líderes enfrentados luego de la partición de la India.

El pasaje de esta sala oscura es hacia la claridad de un ágora que se genera en la tercera sala, donde nos rodean los destellos de los videos de Savary y Douzenel, las pinturas de Florido y los inmensos cubos de Lamouroux. Subyacen a esta calma las vibraciones del “Canal de olas”, de Nicolai, y el susurro de los ventiladores de Orozco. La última sala nos regala un extraño jardín regido por el paisaje sonoro que generan los cuencos del estanque de Boursier-Mougenot. Esta pieza hipnótica nos invita a habitar ese espacio, con un efecto de calidez y extrañeza similar a los nenúfares de Monet.

Los núcleos de estas obras son las partituras/instrucciones enviadas por lxs artistas, para que el equipo de realización de Proa pudiera recrearlas con elementos del contexto local. Así, la composición total de la exhibición funciona como las obras de Oliveros y muchxs otrxs artistas de música contemporánea y arte sonoro, donde lxs intérpretes “deberán ponerse de acuerdo sobre la interpretación”. De esta manera, Fundación Proa no sólo sortea las complicaciones que implica el contexto actual para la movilidad de artistas y materiales, sino que también arriesga una pregunta acerca de la autoría en el arte contemporáneo. Como propone Kenneth Golsdmith en Escritura no-creativa, si hoy la primacía del artista se desdibuja, lo que aparece en primer plano es la noción de la obra como la materialización de un contrato social entre artistas, realizadores, instituciones, usuarixs, con los diálogos y tensiones que esto implica.

 

Michel Blazy, Patxi Bergé, Monica Bonvicini, Céleste Boursier-Mougenot, Geta Brătescu, Elina Brotherus, Tom Burr, Clément Cogitore, Jennifer Douzenel, Sebastián Díaz Morales, Maurizio Cattelan, Philippe Parreno, Michel François, Víctor Florido, Pauline Fondevila, Vincent Ganivet, Shilpa Gupta, Séverine Hubard, Joan Jonas, Peter Kogler, Vincent Lamouroux, Christian Marclay, Gordon Matta-Clark, Arno Rafael Minkkinen, Carsten Nicolai, Gabriel Orozco, Laurent Perbos, Lotty Rosenfeld, Denis Savary, Roman Signer y Joel-Peter Witkin, La Suite. Mirada sobre los artistas de la colección FRAC, curaduría de Sigismond de Vajay y Juan Sorrentino, Fundación Proa, Buenos Aires, 8 de julio – noviembre de 2021.

19 Ago, 2021
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