TEORÍA Y ENSAYO

Digámoslo desde el principio, antes de que el lector abandone esta página con la tentación del click que podría llevarlo a otra, abra su webmail intrigado por el aviso de nuevos mensajes en su casilla, responda un sms o un whatsapp urgentes, atienda su celular que ahora mismo está sonando con una oferta conveniente de la empresa telefónica, o vuelva a su facebook para ver cuántos “me gusta” recibió su último comentario. Digámoslo de una vez en menos de 140 caracteres. Pocos libros consiguen tomar distancia hasta percibir las luces y también la oscuridad de nuestro tiempo; 24/7 es uno de ellos. La tesis central de este breve ensayo luminoso y a la vez sombrío del historiador del arte Jonathan Crary se resume en la ecuación del título: la disponibilidad total al funcionamiento continuo de los mercados y las redes de comunicación dominantes nos ha sumido en un tiempo sin tiempo, y son muy pocos ya los intervalos significativos de la vida cotidiana, a excepción del sueño, que no hayan sido penetrados o arrebatados como tiempo laboral, tiempo del consumo, tiempo mercantilizado. El diagnóstico es severo pero la prospección del futuro que se anticipa en las primeras páginas es aún más alarmante. El Departamento de Defensa de Estados Unidos investiga desde hace años el comportamiento de los gorriones de corona blanca —una especie de aves de la costa atlántica que en los ciclos migratorios permanecen despiertas durante siete días sin perder el nivel de rendimiento— con el objetivo de crear un soldado igualmente insomne. El caso puede resultar extremo como cifra del porvenir humano, pero la historia ha demostrado que las innovaciones bélicas acaban por asimilarse a una esfera social más amplia: “El soldado insomne”, advierte Crary, “podría resultar el precursor del trabajador o el consumidor insomne”. Es sólo el comienzo de un manifiesto urgente contra la colonización del tiempo y el funcionamiento continuo, un conjuro contra el control y la vigilancia, un elogio de la atención prolongada, la espera, el intervalo, la singularidad de la experiencia y sobre todo del sueño, bastión de la interrupción radical, el gasto improductivo, el horizonte utópico de un nuevo comienzo. En poco más de cien páginas, con agudas relecturas de Marx, Debord, Lefebvre, Sartre o Bernard Stiegler, pero también de Tarkovsky, Chris Marker, Philip K. Dick o Chantal Akerman, Crary calibra los efectos de la aceleración del tiempo desde la Revolución Industrial hasta la ingente anexión de la vida cotidiana a demandas y tareas maquínicas sin pausa: la progresiva integración del tiempo a los parámetros del intercambio electrónico (la hiperconexión, el multitasking) no sólo ha venido a exigirnos mayor disponibilidad y participación activa (hay quien se despierta ya por las noches para consultar mensajes o correos electrónicos), sino que ha neutralizado la visión mediante la simultaneidad, la homogeneización y la redundancia. Pero 24/7 no es un lamento nostálgico o apocalíptico sino una respuesta polémica a los tecnófilos ingenuos y un llamado de alerta a los integrados cautos, que creemos hacer un uso racional de los nuevos medios. El efecto residual de la lectura, con todo, es inesperadamente alentador; redobla la fe en el pensamiento crítico y los poderes del arte.

Cuando llegué a la última página de 24/7 en la pantalla del kindle, Amazon me asaltó con la consabida demanda “Califica este libro, antes de irte”. Consideré la paradoja de alimentar con mi entusiasmo el database marketing del megaimperio del libro y, aun así y por primera vez, consigné las cinco estrellitas como un llamado, un mensaje en la botella, un módico antídoto. Hiperconectados, tecnoadictos, tecnófilos optimistas, insomnes: apaguen las pantallas durante un par de horas y lean este libro.

 

Jonathan Crary, 24/7. Late Capitalism and the Ends of Sleep [24/7. Las 24 horas del día / los 7 días de la semana. El capitalismo tardío y el fin del sueño], Verso, 2013, 144 págs. (de próxima aparición en Paidós con traducción de Paola Cortes Rocca).

19 Feb, 2015
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