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El traductor del «Ulises»

Lucas Petersen

TEORÍA Y ENSAYO

La historia intelectual ha explorado en la Argentina la experiencia cultural de hombres destacados y de períodos complejos. Ignoró a muchas mujeres y también a aquellos hombres que no destacaron en nada (o en muy poco) pero que formaron parte de la historia cultural del país. El libro de Lucas Petersen sobre José Salas Subirat tiene mucho que decir sobre esos vacíos.

Testimonios, cartas, artículos periodísticos, materiales de incontables archivos e información crítica despliegan formas de la historia intelectual enfocada en un personaje menor: escritor poco estimado, autodidacta, de gustos estéticos conservadores, multilingüe de modo casero, que finaliza su carrera escribiendo exitosos libros de autoayuda y que fue, durante toda su vida, corredor de seguros, trabajo en el que sí se destacó.

El libro de Petersen es fascinante porque analiza un enorme y variado archivo y hace valiosas interpretaciones sobre cómo y por qué Salas Subirat tradujo a Joyce. Pero ninguna hipótesis convencional puede despejar el fondo de misterio de esa operación: varias generaciones leyeron en español una de las obras más complejas de la modernidad gracias a la versión de un escritor menor, que no sabía suficiente inglés para lidiar con las sofisticaciones de Joyce, que no congeniaba con la vanguardia, que se había formado leyendo las colecciones de libros baratos y de divulgación que publicaban las editoriales “de izquierda” a principios de siglo. El misterio sólo se desentraña al recorrer las complejas redes culturales tramadas en la Argentina del siglo XX.

Contemporáneo de Borges y Arlt, Salas Subirat comienza su carrera intelectual cercano al grupo de Boedo. Hijo de inmigrantes, termina la escuela a los veintitrés años. Nada lo detiene, sin embargo, en su convicción de que el esfuerzo personal no sólo permite el ascenso social, también abre el camino a la cultura. O mejor: a la apropiación de los instrumentos que la elite letrada preserva para sí. Se mueve en un mundo de figuras que entienden la cultura como un derecho a conquistar. En esta convicción, Petersen explica su traducción de Joyce como un manuscrito que primero fue para sí, que Salas escribió con intención de “entender” el Ulises y que luego, con el contrato de Santiago Rueda en mano, se convierte en una traducción para “divulgar” el texto de Joyce.

Entender, divulgar. La traducción deja de ser aquí ejercicio literario; se vuelve lucha, porque confronta archivos y experiencias culturales. Porque fue esa cultura “de abajo” la que hizo legible, en el país, al deseado ícono moderno y lo puso al alcance de todos.

 

Lucas Petersen, El traductor del Ulises. Salas Subirat. La desconocida historia del argentino que tradujo la obra maestra de Joyce, Sudamericana, 2016, 400 págs.

29 Sep, 2016
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