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La escritora vasca Katixa Agirre es autora de dos colecciones de relatos y de numerosos libros para el público infantil y juvenil. Su primera novela para el público adulto, Atertu arte Itxaron (2015), publicada en castellano por Pre-Textos con el título Los turistas desganados (2017), mereció en el mismo año de su publicación en euskera el Premio de la 111 Akademia, otorgado por los lectores vascos.
Los turistas desganados es un libro que toma como excusa la forma de la novela de carretera para permitir una indagación interior de los personajes. Así, tiene un componente central digresivo que le sirve, como ha manifestado la propia autora, para convertirse en una suerte de “collage de conflictos”. Y es importante mencionarlo porque la protagonista de la novela de la que nos vamos a ocupar, Amek ez dute (2018), es una suerte de alter ego de la escritora de esta otra novela.
Publicada ahora en castellano por Tránsito Editorial, con un apreciable éxito (lleva ya tres ediciones), bajo el título de Las madres no (2019), esta novela de Agirre —siendo muchas otras cosas— es en su base más prístina una reflexión sobre los impulsos, particularmente dos: el ímpetu de la vida que se abre paso necesariamente y la pulsión de muerte que pugna por destruirlo todo. Para ello, Agirre sitúa la narrativa en dos polos que se buscan (y que, al final, se tocan): de un lado, la autora del texto (o su alter ego), a punto de dar a luz a su primer hijo, y del otro, Alice/Jade, una madre asesina que ahoga a sus dos bebés en la bañera. Eros y thanatos de la maternidad.
Para entendernos, Las madres no está más cerca de El adversario (2000), de Emmanuel Carrère, que de Maternidad (2018), de Sheila Heti, aun cuando participa de ambas estrategias: la crónica de una investigación judicial en el primer caso y la (auto)indagación en los instintos maternales del cuerpo en el segundo (aquí sustituyendo el juego de Heti por el azar de los acontecimientos). A ello, sin embargo, Agirre le suma dos capas textuales más: el suspense de un marco narrativo en clave de thriller y la falsa metanarrativa autoficcional de la protagonista (ambas capas al estilo fantasmagórico de Lunar Park, de Bret Easton Ellis). Y es esa complejidad precisamente lo que hace de Las madres no uno de los libros más destacables y poliédricos que se han publicado recientemente sobre los asuntos de la maternidad.
Agirre consigue que dos arquetipos enfrentados de mujer dialoguen (y se entiendan) sobre la maternidad y el hecho de ser mujer: la mujer apasionada, creativa, escritora, y la mujer fría, ambiciosa y materialista. Así, toda la novela indaga en esta dualidad: por qué matar a los hijos, por qué traer a los hijos al mundo. La inquietante respuesta que da la novela (y que puede que no le guste nada al lector) es que son parte de lo mismo: un impulso que no se elige.
Katixa Agirre, Las madres no, traducción de la autora, Tránsito Editorial, 2019, 208 págs.
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