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Narkopop

GAS

MÚSICA

Según lo cuenta el mismo alemán Wolfgang Voigt (Köln, 1961), su proyecto GAS nace de dos inspiraciones. La primera es su relación de curaduría con la música electrónica. Voigt es el fundador del sello Kompakt, al que el crítico Simon Reynolds describió como uno de los principales aportes a la hegemonía alemana en el tecno durante la década de los 2000. La segunda inspiración proviene de sus experiencias y trips de LSD en su adolescencia transcurrida en los bosques de Königsforst, en la ciudad germana de Colonia. Desde los noventa, Voigt persigue esta obsesión estética por las arboledas, la cual influyó de alguna manera en su trabajo como pintor y en su orientación hacia el ambient. Del matrimonio inesperado entre la pista de baile y la tranquilidad forestal nace el sonido de GAS, que vuelve a asomar en Narkopop, su primer disco en diecisiete años de silencio.

Este nuevo trabajo se presenta como la contracara de su predecesor, Pop (2000), un disco que lentamente logró volverse un clásico de culto. Donde aquel supo ser un disco de ambient brillante, repleto de samples de naturaleza viva y sintetizadores amables, Narkopop es hoy una obra oscura y compleja. A medida que avanzan sus diez piezas sin títulos, el disco se vuelve un enjambre de sonidos progresivamente asfixiante. Los beats mantienen un pulso firme, pero a paso fantasmal. Se percibe su insistencia, pero nada es tangible, ni siquiera esos golpes.

Las piezas de Narkopop también cargan con un dramatismo que rompe con la neutralidad emocional de Pop para acercarse más a los primeros discos de Voigt. Con el protagónico uso de cuerdas, los paisajes de GAS sostienen cambios emocionales abruptos. Sea con la amabilidad narcótica del tema 3, la agresión en la murga de reverb del tema 5, o el clima lúgubre del tema 8, Narkopop se aproxima al universo sonoro de Voigt de una manera personal y sensible hasta ahora no exhibida.

La sensación de inmensidad que trasmite la producción de Narkopop se puede interpretar como un signo de madurez. Los ambientes que Voigt antes lograba con el collage expansivo de samples, ahora suenan construidos a partir de instrumentación propia e improvisación en vivo. Este cambio acompaña la manera contemplativa en la que Narkopop presenta sus temas. Ya no se trata de composiciones que llegan in medias res y terminan en un fade-out sin conclusión. El tema 10, por ejemplo, el cierre del disco, comienza a marcar su pulso con paciencia, y a los once minutos se desarma de a poco, instrumento por instrumento, para cerrar con lo que parecen trompetas que se van borrando en notas calladas.

En los años que pasaron desde Pop, se puede decir que su primera inspiración, la música electrónica bailable, cambió bastante. El género se volvió un lenguaje común que domina la manera en que las nuevas generaciones entienden cómo hacer música. Pero su segunda inspiración, su infancia y adolescencia en Königsforst, constituye una experiencia que se conserva intacta. Por eso GAS, como proyecto personal, se mantiene en una especie de limbo, sin importar cuánto tiempo pase entre disco y disco. GAS se volvió un lugar que Voigt siempre puede visitar para volver a sentirse como en casa.

 

GAS, Narkopop, Kompakt, 2017.

17 Ago, 2017
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