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Zappa Plays Zappa

MÚSICA

Las bandas tributo y los proyectos que homenajean la obra de un compositor e intérprete suelen portar el aura de lo imposible: la real o impostada proximidad con un original ausente. Zappa Plays Zappa (ZPZ) fue pensado por Dweezil Zappa como un vehículo para interpretar música de su padre. ¿Pequeña orquesta de “música moderna” (Zappa compositor), grupo tributo (la redituable —si se trata de giras— marca Zappa) o algo en el medio?

Dweezil se propuso tocar la música tal como fue escrita. La paradoja es que la mayor parte del corpus de Frank Zappa para banda de rock nunca fue literalmente puesta en papel por el compositor; por eso su hijo tuvo que utilizar los discos como partituras. La verdadera “obra escrita” de Zappa es la menos tocada de todas: su música para orquestas sinfónicas o de cámara. El Zappa Family Trust, la empresa comandada por Gail, la viuda de Frank, estuvo atrás de un puñado de celebradas presentaciones de 200 Motels pero no hizo mucho más en ese campo, menos lucrativo.

El Zappa Family Trust intimó legalmente a más de un homenaje a Zappa, sea por infringimiento de copyright como por —supuestamente— no tocar la música respetando la “intención del compositor”. Una ironía, cuanto menos, si se recuerda los problemas que Zappa tuvo para editar en disco su versión del Bolero de Ravel porque los herederos que poseían el copyright para algunas regiones no estaban contentos con el arreglo.

Dicho esto, las dos presentaciones en Buenos Aires de ZPZ mostraron a un excelente grupo de músicos haciendo justicia a un catálogo único. La primera fecha, en el Teatro Vorterix, incluyó varios momentos de la primera etapa de las Mothers of Invention, mientras que en el Ópera se interpretó entero One Size Fits All (1975), la cumbre de la etapa fusión de Zappa. Ambas noches sonaron el primer tema de ese álbum, “Inca Roads”, y otras dos composiciones que son verdaderas pruebas de ácido para aspirantes a tocar Zappa: “The Black Page #2” y “Sinister Footwear”.

Después de haber sido un precoz émulo de Eddie Van Halen, Dweezil sorprende por cómo se reeducó para poder tocar en el estilo y con el sonido de su progenitor, exhibiendo una variedad tímbrica admirable, aunque su técnica es más limpia. De la misma forma, Ben Thomas imita al cantar el barítono de Frank Zappa, mientras que los samples de marimba tocados por el tecladista Chris Norton casi hacen olvidar que por motivos presupuestarios Dweezil terminó eliminando el puesto de percusionista.

En ese “casi” está el “pero” que inevitablemente aparece en ZPZ. Al querer ser lo más fiel posible al original, cualquier desviación o diferencia, por milimétrica que sea, termina pareciendo enorme. Además de enganchar todos los temas de cada show —algo que se extraña en ZPZ— Frank Zappa lograba comandar verdaderos momentos de Dada-rock, sin que su música dejase de comentar los tiempos en los que le tocó vivir. Aquí, en cambio, asistimos a una por demás impecable representación del pasado, pasos de comedia incluidos.

Quizá ZPZ logra un triunfo que parece un demérito: remarcar la ausencia de alguien verdaderamente irreemplazable, como cuando el Quinteto de Piazzolla tocaba con otro bandoneonista. Pero el propio Dweezil se puso una vara demasiado alta al erigirse como el portador oficial del legado paterno; un problema en el que no se meten quienes encaran el repertorio desde otro ángulo, como el saxofonista Ed Palermo con sus arreglos para big band.

Mientras, la faceta de Zappa como compositor de música “seria” con títulos poco serios, es decir, aquellas obras en la que invertía el dinero ganado con bandas como ZPZ, sigue esperando su debido lugar. Un lugar que, entre otras adversidades, resulta muy caro de pelear debido a la cantidad de ensayos que requiere. Seguimos lejos de escuchar “Bogus Pomp” en el Colón.

 

Zappa Plays Zappa, Teatro Vorterix, Buenos Aires, 14 de mayo de 2015; Teatro Ópera, Buenos Aires, 16 de mayo de 2015.

4 Jun, 2015
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