Otra Parte es un buscador de sorpresas de la cultura
más fiable que Google, Instagram, Youtube, Twitter o Spotify.
Lleva veinte años haciendo crítica, no quiere venderte nada y es gratis.
Apoyanos.
Hace tiempo, en el transcurso de una gozosa lectura de Bomarzo, pensé en lo mezquina que es mucha literatura contemporánea, que parece escrita pensando en problemas de producción. Como si a los escritores les cobraran por escribir palacios, multitudes, catástrofes y lujo o les bastara con el interior de un departamento de dos ambientes: no abundan por escrito los oropeles, las telas, el oro, las arquitecturas extravagantes y los mobiliarios suntuosos. Podríamos pensar, si ignoramos a Balzac, que el realismo y sus derivaciones psicológicas no pueden ofrecer ni lujo ni variedad. Noto —es una impresión tan casual como la anterior— que esas expansiones hay que buscarlas en los géneros ligados a la fantasía (no tanto a la ciencia ficción, que tiende a ser gris, sórdida y pesimista). El libro de la tribu, de Carlos Gardini, es, por elección de género y por decisión de su autor, una novela generosa.
No se trata de un luminoso y naíf canto a la vida: se nos cuenta una intriga política en una ciudad fundada por vampiros (y la ciudad es en sí un vampiro) donde siempre es de noche, aunque la luna les esté vedada. Pero Gardini nos ofrece una abundancia de vestidos, joyas, construcciones fantásticas, aventuras que abarcan siglos y continentes, horror y crímenes. No hay muchos colores, pero el rojo de la sangre cubre cada página.
El libro de la tribu es una exploración del mito vampírico desde la voz y la sensibilidad de un converso. Cuenta la historia de Ariel, un joven de la casta de los ladrones en Alcandor, una ciudad fantástica que, descubriremos —si se me permite la infidencia—, está en las márgenes del Río de la Plata, aunque invisible para todos. En una sucesión de relatos enmarcados que se inicia con el protagonista encadenado en la bodega de un barco, la novela nos lleva desde el pasado más remoto —cuando los vampiros nacieron de la estirpe de Caín— hasta un presente o un futuro imprecisos, porque la ciudad ha sido aislada del tiempo por una magia que se nos revelará. Los vampiros, condenados por los Penitentes gobernantes a ser parias en la ciudad que fundaron, inician una intriga que nos guía entre palacios, mujeres hermosas, crímenes, amores y traiciones: los ingredientes de un melodrama que no por casualidad se parece al argumento de una ópera, el género popular en la ciudad.
Carlos Gardini fue un escritor dedicado casi exclusivamente a ciertos géneros (la ciencia ficción, el fantasy) en un momento en que esos géneros recién se abrían a ser considerados algo más que mero consumo pulp. En un viejo reportaje comentó que su interés no era la divulgación científica y la futurología, sino el “aspecto especulativo”, la capacidad de crear imágenes en contraste, como aquellas que buscaban los surrealistas, pero a la vez respetando el oficio de construir tramas. Su “debut literario” se dio cuando su cuento “Primera línea” ganó en 1982 un concurso con Jorge Luis Borges, Josefina Delgado, José Donoso, Jorge Lafforgue y Enrique Pezzoni en el jurado, y su nombre es una marca conocida para los lectores del género, sea por sus publicaciones en El Péndulo o por su larga lista de traducciones (una enciclopedia especializada cuenta más de setecientas). Sin embargo, su recorrido editorial fue azaroso: baste notar que El libro de la tribu, que reedita ahora Letra Sudaca en el marco de una recuperación de varias de sus obras, circuló en 2001 en una edición digital con impresión a demanda. Nadie dijo que la literatura deba ser justa, pero se ve que esa apertura a los géneros no era tan amplia. Es probable que hoy haya un público nuevo dispuesto a hacer este viaje sangriento.
El “tesoro de los diccionarios históricos” de la RAE informa que “alcandor” es para Calderón de la Barca un afeite usado por mujeres (y que, como todo afeite, tiene algo de “artificio del infierno”), y es para Covarrubias “palabra árabe que anuncia un fuego usado para señales”: un faro. La ciudad que construye El libro de la tribu es un faro que atrae a sus víctimas con una belleza oscura.
Carlos Gardini, El libro de la tribu, Letra Sudaca, 2025, 252 págs.
Hubo un tiempo en que la aparición de cada nueva novela de César Aira generaba iguales dosis de estupor y desconcierto. Tal vez, incluso, una velada incomodidad,...
Los once relatos de Spoiler siguen un programa. Formaría parte, de no ser un libro de relatos, de ese género denominado “novela de tesis”. La definición: es...
¿Qué tiene Shawna para ofrecer? Internet de alta velocidad. La mujer que está del otro lado no acepta, pero agradece. Mientras tanto, Dooper intenta quebrar, con su...
Send this to friend