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La escritora boliviana Giovanna Rivero sitúa su novela más reciente, Alma oscura del alba, en una reserva indígena del suroeste de Estados Unidos. Este desplazamiento le permite explorar el extractivismo como un fenómeno que conecta las luchas indígenas de todo el continente americano. La protagonista, Alma Montes, es una migrante boliviana que enseña español en la reserva Red Hill, donde los Sin Huella, una comunidad ficticia, resisten la entrada de la empresa canadiense Great Horizon, cuyas máquinas de fracking devastan las tierras ancestrales y contaminan el río Escarlata.
Rivero inscribe su novela en la tradición del gótico latinoamericano. José Donoso resuena a lo largo del libro a través de la figura del imbunche, el ser monstruoso del folclore chilote cuya deformación física y aislamiento representan la aniquilación de la identidad bajo regímenes de dominación. El gótico ha explorado los monstruos que acechan en casas antiguas o en castillos en ruinas; el gótico de Rivero se despliega en las capas geológicas de la Tierra. La novela imagina “monstruos dormidos” en el subsuelo que pueden ser despertados por la perforación extractiva, una poética planetaria en la que la amenaza proviene tanto de arriba (los aliens que Alma cree que la violaron) como de abajo (los monstruos subterráneos y las bacterias desconocidas que emergen del río contaminado). Esta es una estética del horror geológico en la que la depredación de los recursos naturales despierta “el tiempo antiguo que se despereza” en las capas de la Tierra.
La novela articula un conjunto de voces de la resistencia indígena contemporánea, desde la Patagonia hasta la Isla Tortuga. Enola, hija de Willa Comecrudo, trabaja como prostituta para los obreros del fracking y establece una conexión explícita entre su cuerpo penetrado y la tierra perforada por las máquinas de la empresa. Los conceptos de cuerpo territorio y terricidio, centrales al pensamiento ecofeminista de la activista mapuche Moira Millán, organizan esta visión del extractivismo como violencia simultánea contra cuerpos y tierras. Rivero conecta así los feminicidios en la reserva con la violencia de las corporaciones multinacionales, siguiendo la lógica del terricidio, es decir, la destrucción coordinada de territorios y mundos indígenas.
El concepto de séptima generación (una de las Grandes Leyes de los iroqueses) estructura la ética temporal de la novela. Esta idea plantea que cada acción debe evaluarse según su impacto en la séptima generación futura, actuando como antídoto contra el presentismo capitalista. Rivero vincula el cambio climático con el genocidio indígena del siglo XIX, cuando “Abraham Lincoln expolió de sus valles y colinas a tantas naciones de los cuatro puntos cardinales del inmenso continente superior occidental”.
La novela explora la crisis de la educación en las reservas, donde profesores precarizados como Alma enseñan a estudiantes cuyos diplomas no les otorgan oportunidades en el mundo de afuera. En las clases de español, los estudiantes acuñan palabras para nombrar lo que sucede en sus tierras. Tayen escribe un ensayo titulado “Cosmolonización”, en el que propone que el fracking coloniza el cosmos y el subterráneo. Este gesto recuerda a Palabras migrantes de Verónica Gerber Bicecci, libro-exhibición en el que estudiantes migrantes crearon un vocabulario para dar cuenta de sus experiencias de desplazamiento. Frente a la pobreza que el extractivismo trae a la reserva (destruyendo paisajes y las relaciones espirituales con la tierra), la coexistencia de lenguas (inglés, español y shekwi) se vuelve una resistencia epistémica que permite nombrar y pensar otros modos de vida.
Al final, la naturaleza misma se rebela. Un sismo de magnitud 6,2, como había advertido un sismólogo español, obliga a Great Horizon a trasladar la “promesa de su gran horizonte económico” a otras latitudes. Alma oscura del alba se suma así a una serie de novelas recientes sobre el “planeta enfurecido” (como las describe Anne Stewart), entre las cuales se encuentra Chilco, de Daniela Catrileo (2024). Rivero ha escrito una novela urgente sobre la violencia depredadora de la naturaleza y las formas de resistencia que emergen cuando “el fucking fracking”, como lo llaman los personajes, amenaza con succionar la médula de la tierra.
Giovanna Rivero, Alma oscura del alba, Marciana, 2026, 396 págs.
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