LITERATURA ARGENTINA

La literatura argentina reciente, por lo general tan urbana (y, al menos en su variante más difundida, predominantemente porteña), ha visto últimamente la aparición de varias novelas ambientadas en el interior de nuestro país; con mayor o menor suerte, libros como Desmonte (2015), de Gabriela Massuh, o las novelas de Selva Almada eligen como marco las provincias del Litoral o del noroeste. Pero si algo diferencia a Guanaco, el último libro de Esteban López Brusa, de sus compañeros en esta improvisada clasificación, es su liviandad, su calidez y la empatía que el texto busca (y consigue) establecer con el lector.

Tan lejos del experimento con el gótico como de la denuncia social (aunque sin privarse por ello de alusiones a la pobreza, la marginación y la compraventa de niños), y en consonancia con su carácter parcial de relato de viaje, Guanaco transmite al lector algo de la alegría que la experiencia (¿del viaje?, ¿de la escritura?, ¿de la escritura como viaje, aventura y descubrimiento?) parece haberle deparado a su autor. El libro no es tanto una novela como un fresco dibujado en movimiento; la anécdota es leve; el catálogo de personajes, frondoso, y su aparición y desaparición en el relato, más bien azarosa, algo facilitado por la renuncia voluntaria del narrador a la sucesión cronológica de los hechos y por su antirrealismo militante. Los breves bloques de texto separados por blancos que componen las dos primeras partes del libro funcionan como postales desordenadas y, como tales, dan una impresión fragmentaria del mundo retratado. El recurso es efectivo; si bien la proliferación de nombres por momentos pone a prueba la atención y la paciencia del lector, el uso de la elipsis permite al autor narrar sin caer en la sobreexposición o la redundancia. Pero por detrás de todo eso, más allá del paisaje y la omnipresencia de la fauna autóctona, el verdadero tema de Guanaco es la amistad, y es por eso que el narrador se detiene (con una notable lucidez para captar el universo femenino) en la descripción minuciosa de los entretelones del Huemes, el bar que sus entrañables y modestas heroínas regentean en las afueras de Humahuaca.

La tercera parte del libro trae como novedad la irrupción definitiva del narrador, ahora transformado en cronista de su propia aventura norteña. El cambio de perspectiva aclara un poco el panorama; el flujo incesante de personajes se detiene, la narración adquiere un carácter más lineal y la peripecia revisita e ilumina algunas zonas y personajes aparecidos anteriormente, al tiempo que complementa la reflexión sobre la amistad mediante el retrato igualmente agudo del vínculo entre tres hombres en viaje.

Novela “regional” sin regionalismo, texto que, aun con sus claroscuros, no oculta su carácter gozoso y hasta festivo, Guanaco ocupa, por su destreza estilística, su deliberada excentricidad y su toma de posición estética, un lugar inusual, tal vez marginal pero no por ello menos atendible, en la narrativa argentina contemporánea.

 

Esteban López Brusa, Guanaco, Mardulce, 2015, 208 págs.

 

17 Sep, 2015
  • 0

    Los viajes de Julius Brenchley

    César Aira

    Federico Reggiani
    13 Ago

    Si no fuera porque cualquier gesto avant garde puede confundirse con la pereza, ensayaría redactar esta reseña solo con fragmentos de ensayos de César Aira. Más previsible,...

  • 0

    Diario de familia

    Gabriela Bejerman

    Anahí Mallol
    6 Ago

    Las escrituras del yo han ido en los últimos años hasta el borde: bordes del psiquismo, bordes de los cuerpos, ahí donde la palabra pudor suena como...

  • 0

    Una conversación prolongada al infinito

    Jaquelina Miranda

    Julieta Yelin
    30 Jul

    Una nena salva a su hermano menor con la imaginación; otra extraña dolorosamente a su hermano mayor, que está de viaje; una estudiante secundaria oculta su embarazo...

  • Send this to friend