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La parte de la prima

Gastón Moyano

LITERATURA ARGENTINA

Lo que no tiene lógica, lo que no se puede explicar, es siempre lo más interesante; por eso, cuando el misterio es grande, sólo podemos acercarnos al fenómeno a través de pequeños acontecimientos, acercamientos mínimos que nos devuelven parte de la experiencia con lo otro. Partiendo de esta intención, Gastón Moyano (Mendoza, 1983) construye en La parte de la prima una verdadera cruzada de lo éxtimo. No es que en su aventura de paso por las geografías de la bucólica Colonia las Rosas se enfrenta a lo desconocido, todo lo contrario: aquí el fenómeno a develar, a auscultar, a descubrir —aunque bien se podría hablar de un redescubrimiento— es la figura de la prima, pero esta es una figura en su doble acepción: como generadora de mitos y como fuente topológica sensible de proximidad.

En sus Aforismos, Kafka nos recuerda que la palabra alemana sein significa dos cosas: “ser” y “suyo”. El poeta va flotando sobre ambos significados porque sólo puede manifestarse cuando este es “en” su prima, cuando conecta con ella, cuando habita en su cuerpo: “y a vos Eugenia querida la más querida de las / primas // en la oscuridad deshacemos el maldito nudo / de lazos sanguíneos // en la parte oscura de la casa nos vaciamos y / alegramos // el sonido del espectáculo en lo oscuro es lo / hermoso”. Estos tanteos o acercamientos para con su prima se parecen a los tanteos de la lengua cuando quiere ser poesía, cuando se enfrenta al mar insondable de lo que no conoce, acaso un espacio privado de referencias en el que debe desplazarse: “La poesía esta poesía / si nace… nace en el crepúsculo / nace del crepúsculo / nace de una sombra profunda / como la muerte del amor”.

Hay una preciosa frase de Maurice Blanchot que forma parte de La comunidad de los amantes y que anticipa el desenlace del libro, una que dice: “el placer es esencialmente lo que se escapa”. La vuelta completa puede darse si y sólo si hemos perdido definitivamente al fenómeno para poder, luego, conjurar una semblanza: el poeta de La parte de la prima lo entiende cuando ella deja atrás los días de su infancia y madurez tétrica y se casa con aquel “que no paga el colectivo / [que] se gana la vida como paco”, pero de ninguna manera su registro deriva hacia lo amargo, lo triste o lo nostálgico; él sabe muy bien que su ser, que su devenir ser es, a su vez, parte de la prima.

Para concluir la reseña es menester señalar que el excepcional libro de Gastón Moyano recibió el Primer Premio del Certamen Literario Vendimia 2017, algo inusual dentro de un “programa cultural local” (y aquí hay que resaltar el carácter programático desarticulador de las autoridades) que apuesta poco o nada por los proyectos literarios y que sistemáticamente deja de lado lo mejor de la producción creativa mendocina; hasta parece una broma de mal gusto decir que por su libro Gastón Moyano aún no recibe su parte de la prima.

 

Gastón Moyano, La parte de la prima, Ediciones Culturales de Mendoza, 2017, 28 págs.

31 May, 2018
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