LITERATURA IBEROAMERICANA

Curiosa paradoja: en Limbo aparecen desdibujados los rasgos que más claramente se han asociado a la literatura de Agustín Fernández Mallo y, sin embargo, se trata de una novela fiel a su propuesta artística, quizás la más radical de todas, a su manera, al renunciar a cierta aparatosidad vanguardista presente en su obra anterior. En Limbo ya no intervienen otros lenguajes narrativos, como sucedía con el cómic en Nocilla Lab (2009);la aparición de fórmulas científicas es mucho más esporádica que en Antibiótico (2006), y la tan mentada fragmentariedad —supuesto caballo de batalla de la nueva literatura— resulta menos evidente que en Nocilla Dream (2006). En lugar de estas características algo estridentes, Fernández Mallo se decide por una narratividad en apariencia más tradicional para cuestionar sutilmente sus reglas, bajo el engaño de la linealidad, al mismo tiempo que las aprovecha.

Limbo se estructura a través de al menos tres ejes narrativos, que resultarían incluso convencionales de no ser por las inquietantes relaciones que mantienen entre sí, además, claro, de la escritura particular con que se trazan a la vez que se ocultan. Una escritura donde la narración da pie a la digresión ensayística, siempre interesante y original, de ningún modo ajena a lo que se cuenta, ya que cumple la función de dotar al todo de un punto de vista especial, desprendido de las grandes pasiones, pero fascinado con detalles nimios que acaban convirtiéndose en pequeñas bombas de significado. Esto deriva en una sensibilidad que es la que, a fin de cuentas, vertebra el conjunto de la obra de Fernández Mallo, y cuyo origen podría rastrearse en la peculiar road movie Los autonautas de la cosmopista, elúltimo libro de Julio Cortázar.

Volviendo a los tres ejes que estructuran Limbo, en la novela se nos cuenta la historia del secuestro de una mujer en la ciudad de México, la de una pareja que recorre las autopistas de Estados Unidos en busca del “Sonido del Fin” y la de dos músicos que graban un disco imposible en un estudio ubicado en la campiña francesa. No queda del todo claro si la mujer secuestrada y el músico son también los viajeros, ni si estos son los protagonistas de otras historias, como la del español y la mexicana que mantienen un romance en la ciudad de México. Tampoco queda claro qué historias suceden antes y cuáles después, o si son paralelas, cuáles son producto u origen de otras, o si se trata de hechos aislados, y mucho menos si las tres se mueven en un registro realista o fantástico o si algunos personajes son invención de otros. Novela con final abierto, susceptible de varias interpretaciones que modifican el conjunto, será el lector quien se quede con la que mejor le parezca. En mi caso, creo que nos encontramos ante una auténtica historia de fantasmas, que habitan su propia casona abandonada y acaban contagiando su condición curiosa, lánguida y desesperanzada a los vivos con los que se cruzan, empezando por nosotros.

 

Agustín Fernández Mallo, Limbo, Alfaguara, 2014, 224 págs.

10 Jul, 2014
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