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Antonio Hart Quinteto en Bebop Club

MÚSICA

La modalidad “viene uno, tocan cinco” se ha impuesto en la escena del jazz porteño. Se alegan razones de costo, claro, pero la restricción tiene su encanto, como suele suceder en otros órdenes de la vida. Un solista generalmente radicado en Nueva York —la diversidad étnica de la música de hoy nos vuelve prudentes a la hora de señalar orígenes nacionales— se toma el avión rumbo a Ezeiza con el propósito de interactuar en un par de shows con tres o cuatro músicos argentinos. Vuela él solo con el instrumento en el maletero o cuidadosamente despachado en la bodega. Vuela solo pero seguro en su lenguaje, el del jazz post-bop eventualmente mestizado con otras fuentes. Sabe que la improvisación idiomática (así la llamaba Derek Bailey) se habla bien en muchos lugares del mundo; Buenos Aires es uno de esos lugares. A menudo conoce a los huéspedes (no es infrecuente que los haya tenido de alumnos o de compañeros en las aulas de Berklee), pero no son de su círculo íntimo. Sucedió con Miguel Zenón, George Garzone, Yotam Silberstein y —hace unos días— con Antonio Hart. En cierto modo, se trata de la situación perfecta para una música concentrada en la improvisación: el desafío de tocar con desconocidos que habitan ese planeta sin fronteras llamado jazz. Arranca el concierto y sobrevuela una leve incertidumbre —el invitado y los locales califican alto, pero uno nunca sabe— que el público decodifica en términos épicos. ¿Con qué escollos puede lidiar el oficio? El jazz se define por una serie de sucesivas pequeñas certezas, sin que nadie vislumbre con claridad el horizonte de llegada. La gente aplaude tanto la individuación de los talentos como la concordancia de las voces.

La actuación de Hart resultó particularmente interesante en términos de sociabilidad musical. En 2015 grabó y editó Blessings, después de varios años sin sacar discos bajo su nombre. Podría incluso decirse que sus mejores grabaciones resultan ser aquellas que lo han tenido como invitado o ladero: con Dave Holland, con Roy Hargrove, con el mismísimo McCoy Tyner. Este ferviente saxo alto admirador de Cannonball Adderley, de sonido rotundo y a la vez de gran calidez, es quizá poco osado en términos compositivos. Al menos para las presentaciones en Bebop Club eligió mayoría de standards, como “Autumn Leaves”, “I Remember April” y el clásico tema de Randy Weston “High Fly”, entre otras páginas más o menos conocidas y tocadas a una temperatura sólo un grado por debajo de la fundición de los metales. Por momentos, Hart parece investirse de guardián de la tradición del jazz en el plano de la ejecución pura. Indudablemente, conoce la tradición tan en detalle como para saber dónde van las inflexiones de góspel o cuánto caudal de blues llega como invariante cultural al presente del jazz. Su saber de la tradición no se agota, como sucede con otros, en la plana mayor del bop.

Hart brilló con su prodigalidad sonora y la dramaticidad de una serie de recursos —“Los está usando todos”, se quejó por lo bajo un oyente exigente— con los que, del glissando a lo Johnny Hodges al swing parkeriano de Phil Woods, parece dialogar sin pudor con los espectros del jazz. Por momentos ensayó una suerte de arreglo en tiempo real, indicando con sus manos —con todo su cuerpo, en verdad— por dónde convenía continuar, qué situaciones resultaban jazzísticamente más productivas. No sabemos realmente cuánto caso le hicieron sus compañeros de escenario. Pero lo mejor fue aquello que escapó un poco de sus manos, esos contrastes que le propusieron Ernesto Jodos (piano), Mariano Loiácono (trompeta y flugelhorn), Jerónimo Carmona (contrabajo) y Eloy Michelini (batería), y que terminaron llenándolo de alegría. A él y a todos los que estábamos allí, en el tiempo sagrado de una virtual jam. “Peace, Harmony and Love”: el lema de Hart, cálidamente cantado en apertura y cierre por Julia Moscardini, puede sonar naíf si se desconoce el plano de referencia de su estilo. Y aun así, su religión musical resulta irresistible.

 

Antonio Hart Quinteto en Bebop Club, Buenos Aires, 27, 28 y 29 de abril de 2018.

10 May, 2018
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