Inicio » OTRAS LITERATURAS » Una partida de ajedrez / Carta de una desconocida / Los ojos del hermano eterno

Una partida de ajedrez / Carta de una desconocida / Los ojos del hermano eterno

Stefan Zweig

OTRAS LITERATURAS

Con los títulos Una partida de ajedrez, Carta de una desconocida y Los ojos del hermano eterno, traducidos por Nicole Narbebury, Ediciones Godot recupera la obra del vienés Stefan Zweig, uno de los escritores más leídos y traducidos del siglo XX. Además de escritor prolífico de populares novelas, biografías, relatos históricos y obras de teatro, fue consejero editor de la prestigiosa Insel Verlag, en la que publicaba. Conoció a muchas personalidades, como Gorki, Rilke, Rodin y Toscanini, y dio conferencias contra las doctrinas nacionalsocialistas en Estados Unidos, República Dominicana, Uruguay y Argentina (Bernardo Verbitsky escribió un ensayo sobre él, Significación de Stefan Zweig, 1942). Con el avance del nazismo, sus libros fueron quemados públicamente y se dejaron de editar. Zweig abandonó su residencia en Salzburgo y se exilió en Inglaterra.

Carta de una desconocida, de 1922, narra la historia de amor no correspondido de una mujer que le escribe una carta anónima a un escritor famoso en el día de su cumpleaños número cuarenta y uno. Ella había estado enamorada de él desde los trece años, cuando eran vecinos. Volvieron a encontrarse en varias ocasiones, incluso a ser amantes ocasionales, pero él nunca la reconoció, ni aun después de la revelación, con lujo de detalles, de la carta. Para ella, él encarnó todo su amor; para él, ella fue una de tantas, a punto tal que su memoria no pudo identificarla.

Los ojos del hermano eterno, también de 1922, cuenta la historia del guerrero Virata, quien, combatiendo en una sublevación contra el rey, mata a su propio hermano. El rey pretende recompensarlo, pero él quiere emprender una vida de redención. Anhela vivir sin dañar a nadie más. El rey lo nombra juez, pero al cabo de unos años verá los ojos de su hermano en un condenado y comprenderá que al tratar de impartir justicia también lastima. Será un anacoreta y, aun sin tener contacto con ninguna persona, descubrirá que, como enseña el Bhagavad-gītā, nadie puede librarse de su karma por el solo hecho de no hacer nada; hacer nada también es hacer algo. Virata concluye que sólo quien entrega su voluntad a otro puede acercarse a ser libre.

Una partida de ajedrez, de 1943, fue publicada póstumamente en Buenos Aires por Pigmalión. Una parte de la historia narra un tipo de interrogatorio/tortura de la Gestapo: aislamiento, falta de sueño, luz, cualquier medición del paso del tiempo, para así romper psicológicamente a los detenidos. Los personajes más importantes de la historia corporizan valores opuestos: uno es frío y tiene una estrategia mecánica para jugar al ajedrez, comparable a la táctica despiadada del movimiento nazi. El otro es un intelectual a quien la vida ha desilusionado, pero aun así cree en la victoria del ser humano pensante. Aunque se apoya en sus reflejos y en la ética para frustrar las trampas de su oponente, el juego lo vence del mismo modo en que los intelectuales fueron silenciados por la censura nazi. Su abandono del juego representa el forzado exilio, como en el caso de Zweig, quien, luego de Inglaterra, temeroso de la represalia si Hitler invadía la isla, huyó a Estados Unidos y finalmente a Brasil, donde se suicidó en 1942.

Zweig fue un pacifista que trabajó en pos de ideas utópicas para su época de entreguerras, como el entendimiento franco-germano o la conformación de una comunidad intelectual europea. Pero fue testigo de lo contrario. Dejó una obra muy interesante en términos de estructura y tono convencional, que profundiza en la personalidad de los personajes, sus emociones y lo que motiva las acciones humanas. No es de sorprender que Zweig y Freud fueran amigos y mutuos admiradores.

 

Stefan Zweig, Una partida de ajedrez (120 págs.), Carta de una desconocida (112 págs.) y Los ojos del hermano eterno (99 págs.), traducción de Nicole Narbebury, Godot, 2021.

17 Jun, 2021
  • 0

    La venganza de los dinosaurios

    Deborah Eisenberg

    Tomás Villegas
    15 Feb

    Toda una genealogía en materia cuentística ―que se remonta, por lo menos, a mediados del siglo XIX― prescribe un puñado de formas relativamente persistentes que hemos sabido...

  • 0

    Jim Click o La invención maravillosa

    Fernand Fleuret

    Raúl A. Cuello
    8 Feb

    Parece que después de Borges (o si se quiere, de Marcel Schwob), la invención de personajes apócrifos se ha vuelto un ejercicio demodé; no obstante la condición...

  • 0

    El crepúsculo del mundo

    Werner Herzog

    Manuel Crespo
    1 Feb

    Durante una estadía en Japón, a Werner Herzog le propusieron conocer al emperador del país. Siempre según su fabulación autobiográfica, erigida a la par de su obra...

  • Send this to friend