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1982. Obertura solemne

Lisandro Fiks

TEATRO

El gesto de pagar con un billete superior al importe abre un paréntesis que admite varias narrativas: el derroche, la mezquina espera, el cambio justo. Con esta transacción comienza 1982. Obertura solemne, obra de teatro de Lisandro Fiks que se representa los sábados en el Espacio Polonia de Buenos Aires.

La trama explora una situación que solemos vivir como un infierno transitorio: lo que un taxista piensa del mundo. En este caso, el agobio dura más: el tachero es invitado a cenar a una casa. Afuera llueve y es retenido por Leonardo, quien conversó con él en el camino y sabe que combatió en las Malvinas. Martín, anfitrión de la cena y cuñado de Leonardo, compone una sinfonía inspirada en esa guerra. El inesperado huésped puede brindarle un testimonio insólito.

El taxista recibe un billete y tardará una hora intensa en dar el cambio. En ese lapso, se desarrolla una excepcional comedia de confusión política.

Inspirado en 1812. Obertura solemne, que Chaikovski consagró a la defensa rusa ante Napoleón, Martín desea renovar la tradición de las sinfonías marciales. Esta idea grandilocuente se ve agravada por la intoxicación del personaje consigo mismo. Ante un testigo de los hechos, no hace otra cosa que hablar de su obra. Mientras tanto, Victoria, su mujer, radical sin fisuras, critica su falta de compromiso con el presente. Se diría que Leonardo, que conoce las disputas de la pareja, llevó al taxista inspirándose en la frase de James Joyce: “Ya que no podemos cambiar de país, cambiemos de conversación”.

En Sábado (2005), Ian McEwan plantea una irrupción similar pero con resultados opuestos. Una familia disfuncional, que disputa por temas políticos (la Guerra del Golfo), se une apasionadamente ante la presencia de un intruso. En cambio, el tachero provoca un psicodrama donde cada quien expone la versión más exaltada de sí mismo. La pugna crece hasta que, en un giro sorprendente, se pone en entredicho la veracidad de lo que dice el invitado. El representante de lo real puede ser un impostor, un creador de ficciones tan desaforadas como la composición de Martín.

No delataré el vertiginoso desenlace, la forma en que se entrega el cambio por el billete recibido en un comienzo. La transacción muestra a cuatro personajes sin rumbo. Todos carecen de razón, pero su disputa genera un brillante campo de lucidez.

La escenografía presenta en primer plano libros en el suelo, la bibliografía de quienes desean cambiar la realidad desde las ideas. Este marco teórico resulta tan impotente como las arengas de Victoria, la infatuación narcisista de Martín o la reescritura del pop que hace Leonardo (el lado B de la cultura en que los Beatles eran gays). Al fondo, una cocina representa el inasequible territorio de lo real. En medio, el desorden de una sala, expresión gráfica del desconcierto.

Dirigida por Lisandro Fiks y Diego Quiroz, 1982. Obertura solemne se beneficia de las magníficas actuaciones de Christian Álvarez, Roxana Artal, Darío Dukah y el mismo Fiks. Esta singular sátira de las ideologías permite, incluso, sobrevivir a la retórica de un viaje en taxi.

 

1982. Obertura solemne, dramaturgia de Lisandro Fiks, dirección de Lisandro Fiks y Diego Quiroz, Espacio Polonia, Buenos Aires.

30 May, 2013
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