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Los amigos

Vivi Tellas

TEATRO

Como se sabe, mucho ha preocupado al pensamiento filosófico el tema de la amistad. Giorgio Agamben, quizá uno de los últimos en volver sobre el asunto, alega en tono poético que los amigos “co-sienten la dulzura del existir”. Algo de esto se percibe desde ¿el comienzo? en el nuevo biodrama dirigido por Vivi Tellas. La pregunta se impone porque ¿la obra? arranca mientras se hace fila y se espera el ingreso a la sala en el bello jardín de Zelaya. Ahí paradxs podemos espiar a los dos amigos, Mbagny Sow y Fallou Cisse, quienes detrás de una suerte de ventana-vidriera escénica charlan en wolof, ríen y toman té. Un poco ya los conocemos. Como se lee en el programa entregado al llegar, ellos son dos senegaleses que arribaron a la Argentina hace algunos años buscando nuevos horizontes, se conocieron en Caballito y se hicieron amigos.

Una vez dentro de la sala, la dulzura toma el sabor intenso de la opinión política, y ambos debaten en español tópicos álgidos: la llegada de los árabes a África, la colonización europea y la esclavitud. A través de un “¿qué opinás de?” que resuena en loop, las voces construyen un relato en disenso que va deconstruyendo la historia senegalesa en serie con el islamismo. Y así, frente a la sumisión y domesticación de la creencia religiosa monoteísta, se levanta el mito como fuerza subversiva. Ellos hablan de eso, del tiempo como sucesión que cambia y retorna, pero también, y de algún modo, encarnan esa disrupción con sus propios cuerpos, movimientos, palabras. Porque no son un otro que habla, son los verdaderos protagonistas del presente, los “ciudadanos del mundo” que en su teatralidad fuera del teatro sacan a relucir sus archivos personales para compartirlos con una ternura que no esconde ni la tristeza ni la opresión. Mediante el diálogo, los textos escritos, la proclamación manifiesta, las imágenes y filmaciones documentales o los objetos personales (como una pelota o la túnica junto con los elementos del rezo musulmán), lo íntimo y cotidiano se vuelven radical y actualmente políticos: sus performances hablan de ellos y del discurso del odio que recae sobre la inmigración afro, que se ve estigmatizada en el territorio argentino por la policía, los políticos, los medios y cierta parte de la población. Sin embargo, lejos de la confianza en la transparencia discursiva, los vacíos, baches y desvíos de un guión en construcción hablan de una politicidad que se piensa por fuera del mensaje didáctico o la denuncia explícita, y en su lugar coloca la imaginación y la creatividad como materiales de resistencia.

De modo tal que la expectativa contenida en torno a las preguntas de por qué están aquí, cuáles fueron sus motivaciones, cómo se vive en Senegal y cómo se vive en la Argentina, si sufren mucho la xenofobia, si extrañan, si se hicieron amigos locales, etcétera, nunca se satisface. Y esa tensión llena de curiosidad estalla al final no tan final del biodrama cuando traspasamos el umbral de espectadorxs y nos acercamos a Mbagny y Fallou para charlar como amigxs. Sumergidxs en un tiempo circular de repetición y diferencia, ahora nosotrxs tomamos té o vino, y comemos magdalenas o maníes, junto a ellos. Escuchamos, hablamos, reímos y co-sentimos la dulzura del existir.

 

Los amigos. Un biodrama afro, dirección de Vivi Tellas, Zelaya, Buenos Aires.

 

 

28 Feb, 2019
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