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Eva Perón / El homosexual o la dificultad de expresarse

Copi / Marcial Di Fonzo Bo

TEATRO

La llegada de Copi al Teatro Nacional Cervantes es un acontecimiento afín a la sanción de las leyes de Matrimonio Igualitario e Identidad de Género. Estamos ante marcas de la definitiva domesticación de la radicalidad estética y política que supieron cultivar las disidencias sexuales a lo largo del siglo XX. Por supuesto, tal como sucedía con esas leyes de prosapia evitista (“Allí donde hay una necesidad, hay un derecho”), hay que suscribir el anarquismo punk más rabioso para no celebrar el efecto subversivo que produce esta puesta, el sacudón que le propina al escenario nacional el encarnarse de esta lengua menor, la lengua de las locas. El desembarco en el Cervantes significa, a su vez, que estamos ante una superproducción. Esto es: Copi sale del sótano para engalanarse con el vestuario alta gama de Renata Schussheim y la escenografía de Oria Puppo, que recorre con éxito el derrotero improbable que va desde la intemperie lírica en la que se despliega El homosexual o la dificultad de expresarse hasta la escenificación en Eva Perón de esa frase que no por hecha es menos certera: el teatro de la política.

Es posible que sea también el Teatro el que sedujo a nombres de alta circulación mediática a sumarse a la causa de Copi, nombres que contribuyen a la justa canonización de su nombre. Y que no desentonan. Benjamín Vicuña nos ofrece una Eva un poco chata pero correcta, que tiene la delicadeza destacable de no plantearse en términos de feminización. Como debe ser, su actuación nos hace olvidar que estamos ante un enroque de géneros. Pero si Vicuña cumple, Hernán Franco dignifica. Su Madame Garbo lleva el desvarío de Copi a su punto nieve en El homosexual. Franco nos regala un grotesco exacto en el que la desmesura y la pompa parecen obra de un frío cálculo. El barroquismo de su performance concreta el horizonte de los textos de Copi: una salida de lo cotidiano, mejor, de lo humano, a partir de giros y gestos que pierden su humanidad al calor del amaneramiento y la hipérbole. Franco consigue, como quería Pizarnik, explicar con palabras de este mundo que partió de nosotros un barco llevándonos.

Estos lujos, como todos, tienen un precio. Acaso movilizados por la jerarquía del teatro, los responsables de la puesta entendieron que presentar una sola obra era poco. Decidieron, entonces, presentar El homosexual junto con Eva Perón, y separarlas con un intervalo, lo que perpetra una suerte de gala dramática que sabe a interminable. Eva Perón llega tarde entonces, pero llega. La obra es sublime y atroz, como todas las de Copi, y nos recuerda que nuestra cultura no ha alumbrado un mito más grande que Evita, que a esta altura tiene la densidad antropológica que los cuentos de hadas que recopiló Herder tienen para el mundo germánico. Este estatuto folclórico y maravilloso se explicita en una puesta que, por un lado, recuerda las incursiones espectrales de la artista Nicola Constantino y por otro, vuelve visibles las afinidades entre la madre de los descamisados y Cenicienta (Evita es a la vez sirvienta y tirana, hija y madrastra, heroína y villana, y en esa volubilidad que sólo reconoce opuestos está su magia).

Todo eso está muy bien pero debemos insistir: Copi escribió obras cortas. Y en el caso de estas dos, estuvo detrás de sus representaciones. Podemos deducir, entonces, que el formato relámpago era el que prefería. El acople de las obras no hace sino diluir el efecto de su Blitzkrieg. Para cuando llegamos a la enérgica primera línea de Eva Perón (“¿Dónde mierda está mi vestido presidencial?”), ya nos han aletargado con un intervalo de un didactismo objetable. Si es posible rescatarlo, entendiéndolo como la explicitación de la deuda que el teatro de Copi tiene con el transformismo, hay que decir que esa deuda la saldaban con mayor elegancia los pequeños números musicales de Gustavo Liza en El homosexual, deliciosos bloques de music hall que revelan la alianza íntima entre el cabaret de barrio y la alta lírica que cultiva la pieza.

 

Eva Perón / El homosexual o la dificultad de expresarse, de Copi, dirección de Marcial Di Fonzo Bo, Teatro Nacional Cervantes, Buenos Aires.

 

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