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Juan José Saer. Una forma más real que la del mundo

Martín Prieto (comp.)

LITERATURA ARGENTINA

Juan José Saer, narrador, poeta y ensayista, expresó desde sus primeras intervenciones públicas una alta conciencia y una decisión firme —se diría inquebrantable— de dedicar su vida a la literatura. Este libro, que reúne una treintena de entrevistas que van desde la década de 1960 hasta 2005, meses antes de su muerte, es otro acercamiento a sus lecturas, su visión acerca del devenir y el porvenir de la literatura, su propia biografía y hasta sus ideas sobre historia y política.

Si ya podía saberse lo que pensó el autor de El entenado acerca de la literatura por El concepto de ficción (1997) y La narración objeto (1999) —y por los volúmenes póstumos Trabajos (2005) y Papeles de trabajo I, II, III y IV—, la lectura de estas entrevistas permite apreciar diversas constantes, ciertas intuiciones primigenias que se irán reelaborando a lo largo de las décadas, cambios, incorporaciones de autores y temas, críticas y una serie de preocupaciones que hicieron a la propia escritura de Saer.

Junto a las referencias a Marx y Adorno, hay señalamientos de libros y escritores. Saer se pronuncia contra la literatura “populista” de Enrique Medina y Jorge Asís, contra la “pura demagogia” que tendría El beso de la mujer araña, y descarta —con poca argumentación— la literatura norteamericana de la última mitad del siglo XX (John Updike). Intentando ponerse en línea con una historia literaria que va del realismo del siglo XIX al modernismo y los vanguardismos de comienzos del XX, postula un intento/procedimiento “de vanguardia” que trascienda las fronteras de la tradición, una “heterodoxia” de lecturas y preferencias opuestas al boom latinoamericano, un alineamiento con Joyce, Proust, Kafka y Svevo, y otro con Felisberto Hernández, Borges, Arlt y Macedonio Fernández, y con poetas argentinos como Juan L. Ortiz, Hugo Gola o Hugo Padeletti, a la vez que reconoce influencias de Poesía Buenos Aires y Contorno.

En el corazón de la concepción saeriana, a su vez, se hallan varios “poemas narrativos” —la Divina comedia, el Martín Fierro, El Gualeguay— y el trabajo de cruzar o invertir lo que tienen como “procedimiento esencial” la prosa y la poesía, expandir y concentrar. “Mi objetivo es obtener en la poesía el más alto grado de distribución y en la prosa el más alto grado de condensación”, dijo en 1986.

La “zona discursiva Saer” incluye también anécdotas, idearios, un trasfondo humanista (“Nadie tiene derecho a tener más que nadie. El mundo pertenece a todos los seres vivos”), y algunas “perlas” y datos poco conocidos. Por mencionar uno, Saer fue el traductor oculto de El derecho a la pereza (1883), folleto antiburgués de Paul Lafargue, yerno de Marx, trabajo que firmó con el seudónimo “Washington Noriega”.

Así, mientras se desprenden distintos trazos formando su propio contorno, Una forma más real que la del mundo se vuelve un libro-compendio con las concepciones, obsesiones y creencias de un escritor que dijo en una entrevista de 1993, con tono humilde, que pretendía con sus libros “ocupar un lugar, pequeño aunque sea, en la literatura argentina”.

 

Juan José Saer. Una forma más real que la del mundo. Conversaciones compiladas por Martín Prieto, Mansalva, 2016, 232 págs.

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