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Jim Click o La invención maravillosa

Fernand Fleuret

OTRAS LITERATURAS

Parece que después de Borges (o si se quiere, de Marcel Schwob), la invención de personajes apócrifos se ha vuelto un ejercicio demodé; no obstante la condición epocal, todavía uno puede toparse con libros que trabajan esta noción. Tal es el caso de Jim Click o La invención maravillosa, obra de un desconocidísimo Fernand Fleuret (Francia, 1883-1945), quien se ocupó de ensayar, en su oficio de escritor, obras y autores espurios, maquinitas autónomas que no llegaron a encajar del todo bien en el esquema de su tiempo. Pero si de corrimientos en el marco de lectura se trata, quizá hoy haya sido el momento para que el público argentino tenga la oportunidad de acercarse a la historia de Jim Click.

Hijo de un relojero y autodidacta (al igual que Rousseau), el joven Click comienza a contarnos su vida en la intersección exacta en que su aburrido acontecer entronca con el del espectacular Horacio Gunson, contemporáneo en edad e hijo del reverendo Gunson: un pichón de marino o pirata (en Inglaterra son sinónimos) que en el futuro será el ejecutor de grandes gestas heroicas para su nación.

Por otra parte, la deriva de Jim será más apacible, ya que, dispuesto a seguir el consejo de su padre, es decir, estudiar y forjar una vocación, se convertirá de la noche a la mañana en un médico heredero de una gran fortuna.

El hilo rojo que une ambas vidas es la admiración que Jim profesa por Horacio desde el momento cero de su relación, lo que animaría a aventurar que la construcción de un autómata que anime (en el sentido latino del término) a su cada vez más alicaído amigo no es más que la sublimación, por la vía de la técnica, de un tipo de enamoramiento homoerótico.

Mientras que la vida de uno se desarrolla lentamente y en las sombras, la otra lo hace desde la infancia y es tremendamente popular por la cantidad y la calidad de sus aventuras; esto genera que, en determinado momento, los derroteros sinusoidales se encuentren en un nuevo punto y se dé la tan maravillosa y mentada invención que complementa al título.

Resta hacer una observación au-delà del texto, el cual puede parecer muy llevadero para quienes gusten de grandes correrías del tipo La narración de Arthur Gordon Pym, pero no para aquellos que le piden al escritor que revele algo más en la forma de contar la historia, y es el excelente trabajo llevado a cabo por el traductor Matías Battistón, que supo ajustar al dedillo un sinfín de engorrosas expresiones técnicas que forman parte del argot marino y, a la vez, un llamado de atención a la baja corrección que ha tenido el libro en cuanto al número de erratas que dejó pasar la editorial.

A los lectores de Jim Click o La invención maravillosa sólo puede pedírseles que suspendan la incredulidad de su juicio cada vez que volteen la página y entren en un universo donde las peripecias no acabarán jamás.

 

Fernand Fleuret, Jim Click o La invención maravillosa, traducción y posfacio de Matías Battistón, Selva Canela Editora, 2023, 280 págs.

8 Feb, 2024
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