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Yo y este misterio aquí estamos (pequeña suite de mí misma)

Maricel Álvarez

TEATRO

Maricel Álvarez nos recibe sentada, sobre una tarima delgada y rectangular, acompañada de cuatro muñecas idénticas a ella misma, presentándose como Jérôme Bel, coreógrafo francés. Se trata de las primeras líneas de la performance que llevó a cabo de forma delegada en el Museo Moderno de Buenos Aires en 2024 y tanto allí como en esta oportunidad resuena aquella otra expresión, de Arthur Rimbaud, “Je est un autre”. Ser otro o, mejor aún, darse la oportunidad de ser otros y muchos es quizá el primer misterio y el primer regalo que se hace y nos hace el actor, en este caso Maricel. En su presentación lo plantea de modo directo, con preguntas que buscarán desplegarse a lo largo de los sesenta minutos de esta pequeña suite de sí: “¿Quién soy yo? ¿Quiénes somos cuando actuamos?”. Ser y actuar, entonces, se abren como interrogación y, al mismo tiempo, como potencia. 

Se propone para ello desplegar su archivo (vivo) que guíe la búsqueda a través del tiempo. Hacer memoria de lo que se hizo sobre la escena, de los personajes a los que Maricel prestó cuerpo, talento, alma y corazón: Medea, Orlando, Hécuba y su versión de la pieza de Sophie Calle, Dolor exquisito. El archivo, si bien material, es, al igual que la memoria, incompleto, fragmentario y requiere de una activación que lo haga hablar, lo vuelva presente. La pesquisa y el relato les devuelven la vida y a ello se dispone la artista ofreciendo (siempre, nuevamente, otra vez) su cuerpo. Recitar los textos, calzarse los atuendos, repetir los gestos y las indicaciones escénicas. Desplazarse con cuidadosa destreza por una partitura guardada en la memoria de un cuerpo que respira, suena, se agita y se conmueve. Y vienen al encuentro los personajes, esas mujeres que atraviesan los siglos con fuerza, con coraje, con instinto, con poesía, más allá de la muerte, el duelo y las sujeciones a las que son sometidas. Y otros acuden igualmente a la invocación, acompañando el viaje de Maricel. Las muñecas son su espejo a escala, unas presencias mudas que, sin embargo, como todo objeto, nos producen esa fascinación animista que las transforma en seres dotados de vida propia y misteriosa. Luego, la reproducción de una canción interpretada por Gabo Ferro a capela nos llega a través de una grabación enviada por Whatsapp para los ensayos de Medea meditativa y nos recuerda lo sutil y hermosa que puede ser una voz, el modo en que se queda entre nosotros, mucho después de que la persona se haya ido. Para el archivo de Hécuba o el gineceo canino hace su aparición en escena Horacio Marassi actor que bien podría formar parte del universo de Jacques Tati como del de John Ford, según Mariano Llinás. En elegante esmoquin y pasos de tap, danza junto a Maricel mientras se proyectan sobre la pantalla stills de aquella otra coreografía, aquel otro tiempo, en el que juntos bailaban la Hécuba del Centro Cultural Rojas. Y la acompañan finalmente en escena Ayelén Coccoz creadora de las muñecas, que oficia también de apuntadora del monólogo de Orlando. Una ucronía disfórica y Fernando Kabusacki con su música en vivo.  

Como ya dijimos, Maricel ha sido igualmente Jérôme y ha ido también tras los pasos de Sophie a Japón. Ser actriz es literalmente ser otros, pero la pregunta por sí mismo no se agota en todos esos que fuimos ni en todos esos dobles que espejan, acompañan, representan, abisman al yo que, en el devenir de la vida arriba y abajo del escenario, se pregunta por su identidad. La actriz recuerda un desmayo en escena. Recuerda desplomarse en caída libre del escenario hacia la sala, despertar en el hospital y terminar la jornada tomándose un vuelo tras confirmar que se encontraba en buen estado de salud a San Pablo. ¿Qué sucede en ese momento en el que perdemos el dominio de nuestro cuerpo, de nuestra conciencia y, en un suspiro, sin darnos siquiera cuenta, nos desvanecemos? Como en la vida, en la escena ello simplemente puede acontecer y es un recordatorio implacable de lo imprevisible y efímero que es el hilo que nos conecta con el mundo, con los otros, con esa identidad que nos empeñamos en sostener y en representar. El teatro y la activación performática de su archivo nos dan la posibilidad de comprender el misterio y la fragilidad de lo que se pone en juego. Maricel Álvarez nos comparte con exquisita delicadeza el suyo (propio). 

 

Yo y este misterio aquí estamos (pequeña suite de mí misma). Ensayo performático, guion, interpretación y dirección de Maricel Álvarez, obra comisionada por el Museo Moderno de Buenos Aires, estrenada en el ciclo “Exposiciones en cartel” (2025), nueva versión realizada en el Centro de Experimentación del Teatro Colón, 16 y 17 de mayo de 2026.  

 

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