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Blooooomm!

kami koni

ARTE

Blooooomm!: el título de la exposición se curva y estira como humo irradiado, aire espeso y revuelto por el tránsito de una escoba hechizada. Humo que circula como un redondel expansivo entre las piezas de materias barrosas y sintéticas, y aparentemente surgidas de un tiempo derretido, que kami koni reunió en NN Galería. La traducción directa de bloom es floración, un movimiento rápido y explosivo de efervescencia polinizadora.

Aunque se trate de objetos de muy diversa fabricación, están enlazados por motivos que trazan un ritmo interno. Madrigueras de animales e insectos, sombreros de brujas, calderos de sustancias espesas y radioactivas. Rugosidades propias de cortezas y de ramas. En Blooooomm!, kami koni nos recuerda el enlazamiento fundamental de la brujería y las texturas forestales, las propagaciones fúngicas, las telarañas que prosperan en rincones. La brujería sostiene un conocimiento oblicuo de la naturaleza; misiva propia de una lógica alternativa, anillada, que nos envían los árboles desde una memoria antigua. ¿Y si la naturaleza y la magia coincidieran en ser el reservorio de las causalidades que no entendemos?

Timothy Morton nos ha ofrecido, en su libro Hiperobjetos, una elegante definición de economía: la forma en que los seres vivientes organizan su goce. Es sabido que la caza y merma de las brujas no fue realizada en la Edad Media sino durante la Modernidad, y se gestó a modo de eliminar las rebeliones campesinas amenazantes para la acumulación originaria, y como proceso de desarticulación de las redes de conocimiento y trabajo agenciadas por mujeres. En la hechicería, que siempre regresa, no sólo hay saberes sino también economías que han sido censuradas y suspendidas por las supuestas luces del capital. Formas de entrelazamiento con lo no humano que aún resta descubrir. Las brujas eran quienes continuaban el conocimiento druídico de las potencias gnómicas y sanativas de los árboles, esos mismos árboles que se usaron para leña de las hogueras. Recorro esta muestra como una extraña frontera entre abrazar árboles y abrasarlos.

kami koni nos invitó a una multiplicación de guaridas dentro de guaridas, continencias donde se revuelven líquidos en constante estado de espiral. El espiral, ese preámbulo de la hipnosis. Una parte de esta convocatoria imaginal está hecha con los restos de un Disney de escenas derretidas, personajes similares a sellos oníricos que siguen pulsando en la memoria y se reinventan en ella. Me pregunto si kami koni quiso armar un aquelarre secreto donde las princesas y las brujas, dos clásicos y antagónicos patrones performativos de lo ‘”femenino’’, pudieran por fin mezclarse. Rememoradas escenas en las que los objetos cobran vida, se desplazan por cuenta propia, varían sus proporciones alargándose en enredamientos palpitantes o achicándose hasta volverse miniaturas; ese encantador animismo con el que las caricaturas clásicas ponían en movimiento los trazos y los volúmenes. Ver los dibujos moviéndose parecía, en efecto, magia, y no es casual que el más célebre largometraje de Disney nos presente a Mickey Mouse como un hechicero.

Ahora bien, ¿qué hizo kami koni con ese repertorio de influencias infantiles? Lo sometió a una licuación plástica y burbujeante, un magma espectral en el que se cruzan y se funden reinos. Es difícil, por no decir absurdo, distinguir qué es sintético y qué orgánico en esta confabulación de objetos. En el centro de la exhibición hay un caldero donde se gesta una sustancia espesa y oscura, una suerte de petróleo producido no sólo por las mutaciones fósiles, sino también por mutaciones mágicas, una pócima revuelta y macerada. En el derretimiento imaginado de una civilización nuclear, las particiones culturales se funden en un residuo vinculante. ¿Acaso no es eso la magia? Planos de combinación diagonal sobre los que los reinos se cruzan inaugurando causalidades nuevas y pactos infames. kami koni cierra como uno de sus moños esta celebración solar, que saca a las brujas de la acostumbrada reclusión nocturna hacia una plenitud de luz fotosintética: la espiral se multiplica en todas partes, y en cualquier momento la carroza puede volverse calabaza.

 

kami koni, Blooooomm!, NN Galería, La Plata, 25 de noviembre de 2023 – 4 de enero de 2024.

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