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Quizás sea una nostalgia anticipada lo que lleva, en plena era digital, a publicar estos últimos años numerosas obras sobre los orígenes del objeto libro. Junto al best-seller español de Irene Vallejo, El infinito en un junco (Siruela, 2019), un poco romántico pero apasionado, y a la espera de una posible traducción de Il libro nel mondo antico. Archeologia e storia de Lucio Del Corso, que acaba de publicarse en Italia, el lector interesado en el tema puede recibir la obra de Filippo Ronconi sin correr el riesgo de sentirse decepcionado.
Fuerte en sus veinte años de experiencia en bibliología y codicología medievales, y apoyándose en las mejores autoridades en papirología e historia de textos, Ronconi repasa las diferentes transformaciones que afectaron el soporte de la literatura, desde la difusión más antigua de los rollos de papiro egipcios en el mundo griego clásico hasta el copista de los scriptoria medievales —transformaciones materiales, ciertamente, pero también técnicas, profesionales y socioculturales—. Así, pone de relieve la complejidad de un proceso hecho de rupturas sucesivas dentro de un continuum de prácticas, en las diferentes áreas culturales de un espacio mediterráneo compartido, sin olvidar nunca que el concepto “libro” surge de una mutua influencia entre sus actores: autor, dispositivo, trabajadores del libro y lectores.
La cuestión de nuestra relación actual con la lectura, ante la digitalización de nuestro patrimonio escrito, es un tema recurrente. Ronconi no se ocupa del presente, pero demuestra en su recorrido histórico que los textos no pasan de un medio a otro de forma neutral. La constitución del libro como un objeto unitario —un autor, un texto, un conjunto de páginas numeradas— es un desarrollo tardío, pero parece lo suficientemente sólido como para que la desmaterialización actual adhiera a menudo a este modelo. De hecho, es posible citar la edición y la página de un libro que solo se ha visto en pantalla y también publicar en línea un texto que nunca se concibió para su impresión, pero que fue escrito con todas las características de una edición impresa. Podríamos preguntarnos si no es a través de la facilitación de la lectura misma, como sucedió con la portabilidad del códice, que el modelo del libro en papel se está desmoronando lentamente mientras aumenta, también lentamente, la venta del libro electrónico. ¿De qué manera influirán en las decisiones de producción, de selección de lo que finalmente nos llega como material de lectura, estas nuevas prácticas? Ronconi asume el reto de reflexionar sobre las transformaciones contemporáneas, en este caso las nuevas formas de circulación y transmisión del conocimiento, mediante el análisis de las soluciones adoptadas por las sociedades del pasado.
Uno de los hallazgos claves del texto es la exposición de cómo los libros siempre han tenido funciones más allá de ser simplemente una fuente de información o de placer. En mosaicos y frescos, los emperadores blanden pergaminos y los evangelistas copian en códices. Incluso cuando emergen los lectores promedio, la posesión de una biblioteca sigue siendo una marca de distinción. Con las primeras expresiones escritas en torno al cuarto milenio a.C., la lectura empieza a considerarse como algo extraordinario. Las tablillas de arcilla en las que se inscribían las marcas y signos se consideraban objetos únicos, valiosísimos y, en ocasiones, sagrados o mágicos. La capacidad para descifrar e interpretar los signos y símbolos que había en ellas era un don que estaba reservado a unos pocos elegidos. La importancia simbólica de la lectura se ha mantenido a lo largo de la historia y aún hoy muchos lectores siguen acercándose a los textos escritos en busca de refugio espiritual. Durante muchos siglos la lectura ha sido una señal de estatus cultural y social que tiene su expresión más elevada en el amor incurable y desmesurado por los libros. Se trata de usos con una larga historia, usos con los que quienes aún deciden dedicar unos metros cuadrados a sus volúmenes tal vez se identifiquen, mientras esperan la próxima limpieza.
La investigación académica de Ronconi, en diálogo con las ciencias sociales, responde claramente al objetivo de escribir la historia de un objeto social. En las interpretaciones propuestas, la evolución del libro se convierte en el prisma para observar cambios socioculturales más amplios, gracias a la riqueza de los temas abordados y de los ángulos de interpretación.
Filippo Ronconi, Los orígenes del libro. Metamorfosis de un objeto desde la Antigüedad hasta la Edad Media, traducción de Estela Consigli, Ampersand, 2025, 440 págs.
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