LITERATURA ARGENTINA

Susana Rotker, en su emblemático ensayo La invención de la crónica, estudió las condiciones generales que dieron pie, hacia fines del siglo XIX, a la aparición de un nuevo género literario en Latinoamérica. Pintó el clima de una época en la que poetas como Martí, Darío o Gutiérrez Nájera compusieron sus versos -la palabra sublime- apareados con artículos de corresponsalía -la palabra mercancía- para numerosos periódicos de todo el continente, y analizó cómo ese entrevero moldeó la sensibilidad de los escritores -y del público- modernistas. Además de un espacio textual en formación y permanente conflicto, principio de condensación, desajustes, de experimentación y contrastes, las crónicas remitidas desde París o Nueva York fueron un éxito. Razones hay muchas. Entre ellas, el efecto de novedad que traían, como vehículo de “un sistema de representación cosmopolita, sensorial y sofisticado”. Muchos años después y en franca desventaja frente a ese plus de atención garantizado por los shocks del exotismo, los hermanos Marcos y Alejandro Crotto -uno narrador, el otro poeta, ambos traductores y editores artesanos-, se propusieron componer la crónica de uno de los eventos más frecuentados en la vida singular y colectiva local de los últimos años: la final de la copa Libertadores de América de 2018. Pese a que el partido fue jugado una y mil veces antes de disputarse, y aun cuando memes, videítos, canciones y gestos lo reviven desde entonces, Final consigue el raro prodigio de mentarlo de nuevo. Lo hace con o desde un prisma que lo refracta y lo descompone en otras cosas, en todo aquello que hace a un partido de fútbol único y en tantísimo más: con una frescura y un apasionamiento propicios, Final pega. Un primer impacto es producto de la forma y no deja de comunicar cierta nostalgia. Imitando el pan y queso de los picaditos de la infancia, el texto está ordenado de manera que uno y otro hermano van intercalando sus aproximaciones, sus pensamientos, sus ansiedades y sus ritos desde el día en que se conocen a los finalistas hasta la disputa de los partidos decisivos. Hace tan poco y parece de otra época: en 2018 el partido final eran dos; ¡y un diluvio de proporciones siderales hizo posponer el primero! En el interín, un azar y los hados hacen lo suyo y uno y otro tienen la suerte de presenciar cada uno un encuentro. Al cabo, eso ni siquiera es relevante. La entrada, un pasaje: se pueden pagar a crédito. En cambio, la anécdota de Muqui, el cupón del tetra de Termidor y el sorteo que lo lleva a Japón a la Intercontinental del 2000 es una gracia que no tiene precio. Que el drama del descenso traiga aparejado una desgracia que casi mata a Manuel, otro amigo de Marcos, a causa de un improbabilísimo accidente doméstico parece también obra celeste, pero pasó y también -por fortuna- está narrado en Final con un pulso dramático tan tenso como el de los minutos finales del primer partido. Porque hay una densa simbiosis entre los hechos y esta particular recreación, en Final, desde luego, también hay poesía. Por eso y porque para muchos es algo así como un patrón de y para la experiencia, “una canción donde el ritmo de los versos ayuda a que las historias sobrevivan por el hilo de la memoria colectiva”. Y porque si algo de lo propio se jugaba en ese encuentro –el chauvinismo del hincha parece inseparable de sí; Final no es ajeno a ese fatalismo y resulta genuina su indecisión y ese pudor entre dejarse ser e intelectualizar un costado muchas veces bárbaro de nuestra parte futbolera– quizá no hubiera otra manera de decirlo que mimando las décimas decapitadas de los primeros cuatros versos con las que Hernández reformuló la métrica vernácula y compuso Martin Fierro. Golazo. Sobre el cierre, y conteniéndolo todo, se nos presenta una doble yapa: la breve apostilla con la que artista Eduardo Stupía aporta su propia vivencia del segundo partido desde el stand de un galerista de la Feria de Arte Basel Miami de aquel año –tiene en ritmo y la dosificación de un brevísimo policial– y el arte de tapa que engalana el libro.

 

Alejandro Crotto y Marcos Crotto,Final, Ninguna Orilla, 2022, 173 págs.

15 Sep, 2022
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