OTRAS LITERATURAS

La primera pregunta que podría surgir leyendo este libro con la coordenada que el noruego Karl Ove Knausgård ofrece en la contratapa es si se trata, como él afirma, de una novela. Caja 19 es en principio una autobiografía bibliográfica, un río por la memoria emotiva encauzada en las lecturas —las de una escritora joven, lectora voraz—, que constelan momentos de su vida, sus elecciones, sus críticas, sus modos de aproximarse a los libros. La niñez, la juventud, la puerta de la adultez. Cada momento, impregnado de la tinta de los autores que aparecen en el camino, a veces como una búsqueda personal, a veces por la senda académica, otras veces, las lecturas que los novios de turno acercan a su vida. En estos últimos, el amor es una forma de lectura y agrega un matiz, según los novios de turno fueran lectores sofisticados, o meros consumidores de biografías de “hombres célebres”, como ella misma detalla, no sin una pizca de inteligente ironía.

Pero en el juego sutil de remembranza y ensayo polizonte, Bennett suma preguntas, ideas que sin duda rebotan en la vida de quien lee. ¿Qué libros nos acompañaron en cada viaje? ¿Quiénes fuimos entonces? ¿Dónde fueron a parar los ejemplares que perdimos? La voracidad de una lectura en la biblioteca pública cuando comprar libros es demasiado costoso, el regalo años más tarde a quien no puede comprarlos, los libros que se pierden en las mudanzas. Bennett repasa su vida, con ironía y ligereza, la ligereza de un hada que levita por el pasado, recupera escenas y no pierde la poesía en el camino: “Tenían el futuro trazado en el más ínfimo pedacito de papel”; “Quién sabe qué saldría de mi boca si me corriera del tiempo”; “La sangre tiene que fluir, no es una herida después de todo”.

Así se construye Caja 19, el número de la caja registradora que la protagonista atiende en un supermercado, ese puesto al que llega un ruso fornido que le regala un ejemplar de Más allá del bien y del mal, de Friedrich Nietzsche. Trabaja ahí los fines de semana mientras prepara sus exámenes preuniversitarios, lee, anota, sostiene las fuerzas incontenibles que surgen de la disonancia entre su vida interior y el mundo que la rodea. Una Alicia que ya no atraviesa el espejo. Una Alicia que cobra latas de pescado, mientras surca los mares de su propia fantasía.

La voz de Bennett es un río no sólo por su correntada de títulos y voces, sino también por el fluir con el que construye ese desborde. Logra siempre, con color propio y potente, encauzar el recorrido de quien, a su vez, la lee a ella. Y respondiendo a la pregunta del comienzo, queda claro que en los cinco capítulos que componen su bibliodrama consigue desarrollar su personaje, hacerlo crecer, atravesar aventuras, recorrer paisajes, dejar en el camino actores secundarios, por momentos tensar la trama y, en otros, volverla clara y cristalina.

Entre las voces de otras escritoras que desfilan en Caja 19, hay algunas más reconocibles en su prosa: la intimidad magistral de Annie Arnaux, el ritmo audaz y desenfadado de Amy Fusselman para ir y venir por la propia vida: una primera persona hipnótica y vital que conserva su poder en el gran trabajo de traducción de Laura Wittner. En esa especie de curaduría de lecturas están también los odiados, los alabados y algunas propuestas: revalorizar a Anaïs Nin, refugiarse en los paisajes que construye Andrew Marvell.

En “Mujer salida de la nada”, el último capítulo, Bennett se aparta un poco del recorrido y se libera. Suelta el hilo que inteligentemente sostuvo en las páginas anteriores para tejer su pasado literario y, como si por fin se dejara llevar, se convierte en ave del paraíso, despliega sus alas y se entrega, ahora sí, a la poesía, al juego franco con la escritura, como si la luz del escenario se centrara en la pura voz. Deja suspendida una pregunta: ¿cómo llegamos hasta aquí desde aquellos años jóvenes? Queda el rastro de los libros para intentar adivinar quiénes fuimos y quiénes seremos después de atravesar los libros que vendrán.

 

Claire-Louise Bennett, Caja 19, traducción de Laura Wittner, Eterna Cadencia, 2023, 232 págs.

 

23 Nov, 2023
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