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Lecciones de romanticismo alemán

Carlos Surghi

LITERATURA ARGENTINA

Para Carlos Surghi, aprender las formas es lo único que proporciona un método a la escritura poética. Si queremos recuperar nuestra voz, nos dice, tenemos que situarnos en una tradición, eso que nos preexiste. La experiencia del pasado es un mapa que diagrama nuestros aprendizajes a través de una zona de contacto entre el lirismo y una prosa que de a poco se convierte en verso; o, al revés, quizá en este libro asistimos a versos que sin que nos demos cuenta se convierten en breves piezas narrativas.

En ese movimiento, este libro despliega una poética original —a contraluz de mucho de lo que se escribe en la actualidad, sin mención de corrientes hegemónicas ni tendencias— en la que las formas se disuelven y el sentimiento romántico sobre la experiencia nos lleva a considerar nuestro presente como un tema que integra emoción y reflexión.

La memoria familiar, sus afectos oscuros y sensibilidades distantes, origina pequeños torrentes que el paso de los días lleva a un conjunto de poemas para que articulen un cuaderno sentimental. Hablamos de voces que desde un lugar remoto viajan hacia nosotros y hacen casa en nuestro presente.

Visiblemente se trata de notas. La materia de la escritura es el frío. Todas las estaciones parecen estar quietas como estalactitas, siempre en el mismo frío de provincia que crece y avanza. Gauchos perdiéndose en la nieve, mañanas congeladas, ataúdes de hielo flotando a la deriva, sueños que se desvanecen a espaldas de un cielo cubierto de estrellas y huellas de rebaños en el desierto helado. Aprendimos del lenguaje espontáneo de las piedras del destino a soltar los efectos de lo conocido, cuando no de la culpa por habernos extraviado y distanciado del resto como por un acto reflejo de nuestra mente. El romanticismo implica una orientación invisible a cielo abierto: implica tomar las notas de nuestro diario y arrojarlas al fuego bajo las estrellas. Las lecciones son un manto que nos traslada a un tiempo fuera del presente. Porque el romanticismo es una actitud en la que las afinidades electivas pierden su referencia.

En las notas de Surghi, las hojas de los árboles están tan frías que se quiebran al menor roce. No hay separación entre la quietud de la naturaleza y la aceleración de las cosas en nuestro interior. Así como tampoco hay escisión entre lo que acontece en el mundo exterior y lo que se traduce en nuestra imaginación. El ejercicio del lenguaje poético es un método que ordena la experiencia y delimita un horizonte. Tal vez toda escritura, todo poema, no sea otra cosa más que una exploración con el fin de encontrar un puente entre lo real y la lengua. Por ejemplo, si un animal se pierde hay un aprendizaje que retorna. Si tan sólo una oveja se perdiera, el pastor arriesgaría todo para encontrarla. Pero, pregunta el poeta, ¿y si todo se pierde en procura de lo perdido? ¿Y si la oveja busca también lo perdido? ¿La orientación de esa oveja es lo perdido en una huella que la aleja de la seguridad del corral? ¿En qué consisten nuestros aprendizajes? A la pérdida le sigue una constelación en la bóveda celeste para recordarnos que lo aprehendido se ha grabado a media voz en nosotros. ¿Qué hay de romántico en las cosas inalcanzables? ¿Y en las cosas imposibles? ¿Y qué hay de lirismo en el canto de los ruiseñores, en los pasos de un zorro o el salto de una liebre? Todo llega como un murmullo en viaje por el aire.

Desde aquí somos originarios de una luz invernal que se descompone en las diferentes formas del olvido.

 

Carlos Surghi, Lecciones de romanticismo alemán, Editorial Nudista, 2018, 54 págs.

 

29 Nov, 2018
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