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Principio, medio, fin

Valeria Luiselli

LITERATURA IBEROAMERICANA

En las novelas de Valeria Luiselli hay siempre un espejo autoficcional, un desplazamiento, saltos temporales y alguna presencia espectral. No es la excepción Principio, medio, fin, en cierta forma una extensión y duplicación de Desierto sonoro (2019), la novela que propulsó el reconocimiento de la autora mexicana. Ya en pleno duelo de la relación marital que hacía agua en aquel tour de force por Estados Unidos (y que, en términos verídicos, involucraba al escritor Álvaro Enrigue), Ella Camposanto se instala con su hija Manuela en la Italia de sus ancestros, a la vez cuna de una civilización que está derrumbándose como ella. El paralelismo es elocuente: las migrañas, los ataques de pánico y el dolor por la separación coinciden con los migrantes refugiados, el avance de la derecha y unos alarmantes incendios propiciados por la entrada en erupción del volcán Etna. En ese escenario donde lo actual y lo milenario se superponen en una misma postal apocalíptica, la protagonista reflexiona sobre los múltiples dilemas del tiempo lineal en un relato que es simultáneamente un final, un medio y un nuevo e improbable principio.  

“Sospecho que soy una firme creyente en el tiempo cronológico”, reconoce la narradora, que sin embargo devuelve la mirada a los clásicos para indagar en su perenne y cíclico secreto. Citando los capítulos de la Historia natural de Plinio para nombrar sus entradas fragmentarias que fluctúan entre el diario, la crónica y el ensayo, Ella repasa con Manuela pasajes de la Odisea, la Eneida o Las metamorfosis en volúmenes que sustrae de la biblioteca de un novio antipático, constatando la cercanía geográfica de aquellos hitos grecolatinos tanto como la brecha insalvable entre su fábula divina y los eventos de un mundo sin rumbo que ha reducido sus mitos al tiempo real de las noticias. La división entre cielo y tierra que abre toda cosmogonía se atisba desgarrada como nunca en un presente al borde de una catástrofe ominosa, aunque la narradora desestima términos técnicos como el de Antropoceno para librar la batalla en un terreno estrictamente literario. En ese sentido, Principio, medio, fin es a la vez una exploración limítrofe de la narrativa contemporánea y un síntoma de su agónica encrucijada, ya que durante buena parte de la novela Luiselli se enreda en las dobleces yoicas de la autoficción sin lograr acceder a una temporalidad u orden superador tal como sucede en la esfera colectiva, y donde su registro desenfadado (nerd, gracioso, culto, cabrón) queda a la intemperie de acontecimientos demasiado solemnes.  

En afinidad con Desierto sonoro, será el tiempo mítico de la infancia el que acuda al rescate de un relato hecho añicos, a través del deseo de Manuela (quien también cruza su propio umbral hacia la adolescencia) de devolver un mosaico de Proteo al sitio donde fue encontrado. El objeto en cuestión prueba ser un ready-made ancestral que no solo encadena y justifica los avatares de la novela con pícara inmanencia, sino que enlaza a cuatro generaciones de mujeres (que en otro plano podrían ser la misma), dado que la reliquia que acarrean madre e hija había sido guardada por años por la abuela de esta (una ecologista con principio de demencia que atestigua las inundaciones crecientes en la Baja California) luego de que su fallecida bisabuela hallara el mosaico un siglo atrás, cuando era excavadora campesina en la villa romana del Casale. Esta intriga inocente que envuelve a una deidad clásica recuerda a aquella “cuarta persona” que invocara Olga Tokarczuk, presente en la voz tierna de una niña que es la única que puede crear ficción en un páramo desencantado y que se consuma en los comentarios entusiastas a las fotografías del final (¡un Sebald feliz!). En su etimología, Proteo significa “materia prima”: ni rupturista ni fundante, la ficción en Principio, medio, fin se asume un acto reparador, el motor alquímico capaz de restituir el caos a una porción mínima un libro donde cielo y tierra vuelven a ser un ente indisoluble. 

 

Valeria Luiselli, Principio, medio, fin, Feltrinelli, 2026, 360 págs.

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