Fiat lux

Paula Abramo

LITERATURA IBEROAMERICANA

¿Qué es lo que debe encender un fósforo? Eso se pregunta Paula Abramo en uno de los poemas que componen su primer poemario, Fiat lux. A diferencia de la pequeña cerillera de Hans Christian Andersen, en este libro el fuego revela un origen, una familia, un punto de apego: el cerillo como aquello que revela las distancias, como aquello que arroja luz sobre algo determinado. Encender como iluminar, dar sentido, pero también como agitar, poner en movimiento algo que hasta ese momento estaba quieto.

“Partes de este libro siguen de cerca las cartas que escribió Fulvio Abramo durante las décadas de 1930 y 1940. Otras partes son recreaciones de una historia que no viví. Pido disculpas por lo mucho que hay de imprecisión en ellas”.

Así comienza. Una especie de advertencia, de explicación, del diálogo que se produce entre las distintas voces que aparecen a lo largo de las páginas. Este aparente pedido de disculpas, que a mí no me genera menos que ternura e intriga, es la entrada de la subjetividad de un yo poético que se propone apropiarse de su pasado familiar. Y apropiarse a partir de esas dos acciones: acercarle la lupa a lo que se conoce, y darle ojo y voz a aquello que no.

“Todo era huida”, aparece en uno de los poemas que cuentan del exilio. La familia de Abramo es una familia de migrantes plurilingües: la abuela, obrera fosforera, sabía alemán, húngaro, rumano, portugués y español; el abuelo, Fulvio, que era italiano y militante trotskista, fue quien le enseñó portugués a la autora; el padre nació y murió en Brasil. En el libro se intercalan el español, el latín y el portugués como si fueran una misma lengua. Con esas pequeñas marcas arbitrarias se transmite algo de lo podría suceder en una familia de ese estilo, volviendo innecesarias las notas al pie o las traducciones.

Fiat lux propone ya desde el título una relectura de la compleja operación de “hacer la luz”. No es tan sencillo: hay que poder ponerse en los zapatos de Dios. Y con esto aparece otra pregunta: ¿qué pasa si el cerillo, que por forma se asemeja al dedo que le da la vida a Adán, no enciende lo que debe encender? O, también, ¿cuántas posibilidades hay a la hora de llevar a cabo esto?

Dice Abramo: “Distíngase, entonces el fiat / del fiat. / Uno es nacer de luz para anularlo todo: un cerillo / encendido al borde de una carta, / y que abre un hueco en el tiempo, un hueco invisible / en la retina, / como los libros de Alejandría en llamas, fuera / del campo visual, lejos / de la hipótesis de luz, y el otro / fiat que engendra / y expele / a sus contrarios, / lo negro, la guerra, / el suelo: un fiat / fértil, encarnado / en cosas, / no en ausencias”.

Fiat lux es un libro sobre fronteras. Fronteras familiares, espaciales, de la línea divisoria entre lo propio y lo ajeno. Un intento de abrir, reescribir y apropiarse de una historia que a Abramo le llegó completa. Y todo eso hecho con una voz admirable, errante, que nos lleva con una mano cuidadosa, aunque firme, por lugares de Europa y del continente latinoamericano.

 

Paula Abramo, Fiat lux, Audisea, 2020, 82 págs. 

23 Sep, 2021
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