Inicio » ARTE » Ontogenia plantihumana

Ontogenia plantihumana

Marina Daiez

ARTE

¿Cómo articular una nueva ontologénesis —pensar, pintar, filmar, hacer— más integral y hospitalaria hacia todas las criaturas que pueblan este planeta lastimado y en constante peligro de ruina? ¿Cuánto de toda esta articulación especulativa y fantástica comienza y descansa en el simple gesto de querer reparar algo de lo que ha sido dañado? ¿Hay también belleza —parafraseando ese verso tan resonante e inolvidable de Mirta Rosenberg— en esa tarea cotidiana, ordinaria y las más de las veces invisible para la mayoría de nosotras? ¿Con qué fuerzas contamos para encarar juntes esa labor? ¿Puede el arte —en este caso, la pintura y el video— acoger y prolongar estas preguntas, que parecen guiarnos, si les prestamos un poco de atención, al modo de esas luciérnagas en la noche cerrada, que aún pueden divisarse si nos alejamos un poco del ruido y el esmog visual y auditivo de la ciudad?

Probar especies de “composts emocionales” —siguiendo el título de una de las obras— parece ser una de las apuestas de Marina Daiez en su más reciente muestra individual, Ontogenia plantihumana, que puede visitarse en la Galería Nora Fisch. Esa ontología por-venir invocada al inicio de este texto se despliega entre nuevos ensayos cromáticos —aparecen tonos inéditos y no explorados del rojo cobrizo y volcán, pero también variaciones más suaves, apasteladas, tan características en obras anteriores de Daiez—, que ofrecen lugar a resultados más ambivalentes, no tan consistentes ni resueltos. En ese acompañamiento de la tensión (cromática, emocional, pero también ética), las pinturas acercan sin capturar algo del estado material y afectivo del mundo, y quizás también de quienes queremos seguir viviendo en él. Tal estado hace mella y resonancia en los rostros infantiles, que permanecen siempre con los ojos cerrados o a medio abrirse, como en duermevela o sueño. Una forma quizás de invocar apaciguamiento y protección frente a un afuera que podría eventualmente —por su fuerza e intensidad desbocada— enceguecer y sofocar.

Creo identificar también en estas obras una voluntad y un deseo de sobreponerse a cierta modalidad lúgubre y marcial —hoy lamentablemente muy a la moda— de afrontar las encrucijadas y desafíos que nos trae este momento tan extraño y tremendo del mundo. Contra esa modalidad del vivir y del estar acá, aparentemente tan lúcida y deseosa de consistencia —pero que no deja demasiado espacio ni aire para la invención, porque ya estaría todo clausurado y no habría más que esperar un fin determinado y ciertamente horrible—, Daiez opone un gesto que me gustaría llamar des-rostrificador. Una generosa invitación a perder el rostro, la cara, la identidad, el cuerpo asignado, tal vez para poder habitar por fin aquello que se nos pierde y se nos escapa, desde y para siempre. Atender a esa energía refractaria al cálculo, al intercambio y a la anticipación, que puede sorprendernos y arrastrarnos sin preguntar demasiado, y dejarnos las más de las veces en ascuas. En el video-ensayo que también puede verse en el subsuelo de la galería, aparecen seres extraños y entrañables, sin rostro ni género ni forma corporal acabada e identificable. Criaturas lentas, disfuncionales y entregadas a lo que sucede y les sucede, en situaciones fantásticas (género que Daiez cultiva con mucha precisión y gracia), amparadas nada más que por un campo abierto y en irrevocable intemperie.

Puede que otro de nuestros desafíos actuales sea aprender a estar y a vivir —¿juntas?, ¿solas?, ¿en un estado más intermedial y menos definido?— en esa intemperie circundante y absoluta, que por momentos puede presentarse ante nosotras como un espacio cargado de alucinaciones y terrores. Para atravesar esos terrores compartidos, entonces, bienvenidas estas obras que convocan a una serenidad mundana e implicada, abiertas a las tormentas y por fortuna alejadas de cualquier voluntad de certidumbre y solución.

 

Marina Daiez, Ontogenia plantihumana, Galería Nora Fisch, Buenos Aires, 15 de mayo – 25 de julio de 2026.

23 Jul, 2026
  • 0

    Cartas para Inés

    Christian Riffel

    Guadalupe Arriegue
    16 Jul

    Hay un personaje de Clarice Lispector que va más allá de los géneros y plantea que no existe una distinción clara entre lo figurativo y lo abstracto:...

  • 0

    Noche perfecta

    Guillermo Iuso

    Julieta Rosell
    9 Jul

    ¿Qué se cifra en las elecciones formales de la obra de Guillermo Iuso? ¿En los brillos de las pinturas, en una materialidad que parece tomada de una caja de...

  • 0

    Ilusión concreta

    Cotelito

    Martín Legón
    2 Jul

    La anécdota es mínima. En 1926, Brancusi comercia en su atelier parisino un ejemplar de Ave en el espacio, y al intentar su ingreso al país el...

  • Send this to friend