LITERATURA ARGENTINA

Lucas Margarit vuelve a descubrir en un mundo ajeno un lugar propio. Sus lectores ya han experimentado el viaje de una voz que atraviesa y se deja atravesar por la obra de otro autor, y en el caso de Brevissimo tratado sobre el asombro, el terreno por el cual se moverá va a ser el de la vida y el pensamiento del filósofo italiano Bernardino Telesio.

Conformado por once capítulos y un posfacio a cargo de Adalber Salas Hernández, el libro nos habla desde versos ajustados, casi herméticos en términos sensitivos, conduciéndonos a través de la bruma del entendimiento mediante la acción reveladora que despierta el gesto del asombro. Ese desplazamiento se vuelve un bogar en la percepción de “la voz como posibilidad de un río”, y los poemas son vividos como pequeños desgarramientos que se consiguen sobre la superficie del agua, aunque sin poder determinar quién los realiza: no hay un personaje que asuma la principalía de la corriente, y dentro de la voz se cruzan el poeta, el filósofo y terceros que los contemplan o con los que interactúan.

El eje de la filosofía de Telesio queda captado por las articulaciones de la voz, ya que la inmanencia propuesta desde sus postulados se le manifiesta al lector en ese crisol de personajes que pueden discernirse aunque no separarse del cauce verbal. Claro ejemplo resulta la parte V, titulada “Génesis (según sus contemporáneos)”, donde la mixtura opera estrofa a estrofa y no se sabe quién “dijo / que el pájaro vuele / y detenido en las ramas / el pájaro habló”. La naturaleza que se aborda es la del lenguaje, y es este el que se reconoce inmanente, al que se lo excluye de causas externas y en donde se construye la existencia y su descripción.

Por otra parte, la clave de la enunciación en la que vibra este tratado es la del fragmento presocrático. Abrevando en su universo simbólico, los versos, al igual que Telesio, retornan a las figuras primitivas, a las causas primeras, y el fuego, el aire, el agua y la tierra pasan a iluminar la percepción del mundo que se aborda, espejadas en la sangre, la piedra, el mar, el cuerpo, y puestas en diálogo por la acción del calor y el frío: “ahora / lo que pienso / está en las partes / negras de los árboles // y está en el frío y en el amanecer de la noche / en cada imagen inmóvil de un fósil ya sin alma // lo que digo estuvo / en lo que callo // y he visto cómo bailabas / entre las piedras de tu jardín de piedras”.

Párrafo aparte merece la materialización del libro en tanto objeto. La tarea tipográfica, el diseño y la compañía de imágenes facsimilares establecen el clima de lectura, y el avance de las páginas se hace con delectación porque algo del sentido termina de definirse en ellos. Esto nos lleva a preguntarnos si la emotividad en juego en este nuevo trabajo de Margarit no se compone precisamente de esa atención en la lectura, de ese puente entre la obra y el lector, que a su vez refleja la comunión entre la voz y la filosofía de Telesio, cuya sinécdoque podría ser la aparición de la figura del rinoceronte que encontramos en los poemas finales, presencia foránea y difusa de la que los sentidos buscan apropiarse creando una criatura nueva.

 

Lucas Margarit, Telesio. Brevissimo tratado sobre el asombro, posfacio de Adalber Salas Hernández, Leteo, 2021, 136 págs.

26 Ago, 2021
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